Plásticos que crees que se reciclan, pero no

El plástico es uno de los elementos que se ha convertido en protagonista en nuestro día a día en los últimos años. No obstante, el problema en el proceso de su reciclaje sigue habiendo inconvenientes, ya que no todos los plásticos son iguales. Por esta razón, existen unos tipos de plástico que se deben y pueden reciclar y otros no, o al menos no de la misma manera.

El plástico es un material que está integrado en muchos de los objetos y envases que utilizamos y consumimos en nuestro día a día. Asimismo, es uno de los que mayor cantidad de residuos genera, ya que es fácil de producir y moldear.

Hoy día, el uso que se le da es muy variado ya que dispone de una gran versatilidad para su fabricación y, salvo casos excepcionales, no resulta dañino para nuestra salud. Por esta razón, es de especial importancia que conozcas las propiedades que poseen los plásticos para que tengas constancia de los que puedes reciclar y los que no, ya que, por lo general, tienen características diferentes.

Seguro que, en algún momento, cuando has cogido un envase en tus manos, has observado que tiene grabado un triángulo con un número en su interior, pero… ¿sabes para qué sirve realmente?

En este contexto, para que no te cuenten ni te digan, desde Naturlii te ofrecemos la información necesaria para comprender mejor esos números, qué tipo de plásticos son y qué plásticos no se reciclan.

Tipos de plásticos

Aunque es muy amplia la variedad de plásticos existentes, hay un acuerdo que permite hacer su clasificación. Se trata del Código de Identificación del Plástico, también conocido como RIC (Resin Identification Code), un código de referencia que está serigrafiado en el envase y permite conocer el tipo de plástico que es.

Códigos de Identificación de Plásticos I Fuente: Reciclajes Avi

RDe esta forma, cada plástico, en función a sus características, posee un símbolo diferente que permite diferenciarlo. El símbolo está compuesto por tres flechas que hacen referencia al proceso de reciclaje.

En la actualidad, se pueden encontrar siete tipos de plástico:

  • PET o PETE (Polietileno tereftalato/Tereftalato de Polietileno): plástico de los más utilizados y reciclados. Es transparente y ligero. Se emplea para la fabricación de botellas de agua, refrescos o proteger alimentos, ya que impide la entrada de oxígeno. Se caracteriza por su resistencia al vapor y a los gases, además porque es barato producirlo y su reciclaje no requiere de un coste elevado. En su proceso de reciclaje se emplea en alfombras, piezas de vehículos, muebles, productos textiles… Sin embargo, en las botellas de agua se recomienda emplearlo una sola vez. Fácil de reciclar.
  • HDPE o PE-HD o PEAD (Polietileno de alta densidad): plástico duro empleado para producir envases de zumo, yogures, agua, leche, bolsas de basura, etc. También se utiliza para productos de limpieza. Posee una capacidad de resistencia alta ante la corrosión química y a la humedad. Cuando se recicla se suele emplear en muebles de jardín, tubos, botes de detergente…

¿Sabías que…?

Los tetrabriks están compuestos por un 75% de cartón, un 20% de plástico y un 5% de aluminio

  • PVC o V (Policloruro de vinilo/Vinílicos/Cloruro de Polivinilo): Plástico versátil, duro y rígido empleado para empaquetar productos no alimenticios, ya que suele expulsar toxinas y contamina. Se emplea para carreteras, materiales de construcción o tuberías. Es de los más peligrosos.
  • LDPE o PEBD (Polietileno de baja densidad): plástico transparente, impermeable, flexible y fuerte. Se emplea para generar las bolsas de basura o de alimentos que utilizamos en nuestro día a día. También para tapas flexibles o botellas exprimibles como la de crema de manos.  En su proceso de reciclaje se emplea para nuevos envases y tuberías.
  • PP (Polipropileno): es la mejor opción para embalar productos calientes o crear utensilios de cocina, envases médicos, entre otros. Esto se debe a que su punto de fusión es elevado. Cuando se recicla se emplea para cables de batería, escobas, cepillos, cubetas de hielo o bandejas. Fácil de reciclar.
  • PS (Poliestireno): plástico fácil de moldear, por lo que hay que tener especial cuidado con él. Se utiliza para producir espuma de embalaje o elementos electrónicos. También para vasos de usar y tirar, envases de huevos, cubiertos desechables, etc. Es barato y tiene su punto de fusión bajo. Se recicla si no posee restos de comida, por lo que resulta complicado.
  • Plásticos mixtos u otros: este plástico se refiere a aquellos plásticos que se forman con una mezcla de varios o a los que no se conoce su composición, por lo tanto, posee características diferentes y no entran en ningún tipo de los mencionados anteriormente. Son los más complejos. Son los tubos dentífricos, envases de embutidos. Reciclarlos es muy complicado, por esta razón, su proceso es nulo.

¿Sabías qué…?

El proceso de reciclaje de plásticos es ineficiente y no logra los objetivos. Aunque muchos de los tipos de plásticos podrían ser reciclados, la realidad es que casi el 80% no llega a este proceso, sino que cae a nuestros ríos, mares u océanos o es quemado en rellenos sanitarios o tiraderos a cielo abierto. 

Residuos de plástico que no se reciclan

En los últimos años, el reciclaje ha tomado impulso y se ha convertido en una de las culturas más utilizadas en la disminución del volumen de los residuos sólidos. Cada vez son más las personas de esta sociedad que se suman a esta práctica para contribuir con el medioambiente y minimizar la cantidad de desechos que se generan y contaminan nuestro ecosistema.

El reciclaje es un proceso empleado para dar una segunda vida a materiales que han sido desechados, pero que todavía son válidos para fabricar otros productos. Sin embargo, es de especial importancia tener en cuenta una serie de propiedades de este material antes de iniciar el proceso de reciclado, ya que hay algunos componentes de este elemento que no permiten que sea reutilizado. Por esta razón, hay plástico que se reciclan y otros que no. Esto es así porque cuando el plástico está mezclado con otros elementos que no se pueden separar no hay posibilidad de que se reutilicen, ni por medio de un proceso químico.

A continuación, se ofrecen ejemplos de plásticos que no se reciclan, pero que se siguen vendiendo por su demanda:

Tubos de pasta dentífrica: no se pueden reciclar

Aunque es recomendable verterlo en el contenedor amarillo, es un producto que no se suele reciclar, ya que contiene variedad de tipos de plástico y aluminio, lo que hace que sea más complejo su proceso de reciclaje porque cada tipo de plástico necesita un proceso de reciclado.

Por el contrario, las cajas de cartón en las que vienen envueltos son 100% reciclables porque no contienen laminado plástico.

Mecheros desechables: no se pueden reciclar

Mecheros desechables I Fuente: Mi puerto Rico Verde

MLos encendedores estás formados por elementos de metales se pueden reciclar, pero en general, por su composición no se pueden recuperar, ya que han estado en contacto con sustancias tóxicas e inflamables como es el gas que llevan en el interior.

Bolsas de patatas fritas: no se pueden reciclar

Debido a que están elaborados con papel metalizado de aluminio con PVC, es decir que se fabrican con distintos materiales, por lo que no se pueden reciclar. Se suelen componer de dos capas de polipropileno para que el alimento se mantenga crujiente. La capa del interior está revestida con otra de aluminio. Además, entre ellas hay otra de polietileno, lo que le aporta flexibilidad y fuerza. Por esta razón no se puede reciclar, porque habría que separar tres capas en su proceso de reciclado. Para saber si está elaborada de esta manera basta con arrugarla y ver si vuelve a su posición.

Envoltorios de plástico 

Las bolsas de productos alimenticios en las que vienen envueltas las galletas o los panes de marcas reconocidas, como bimbo, no son reciclables. Al no poseer en su envase de plástico ligero una identificación del tipo de plástico al que pertenece, es uy complejo reconocerlo a simple vista, y como todos los tipos de plásticos poseen un proceso de reciclado diferente, no es posible reciclarlos. Son plástico de bajo valor y su tratamiento es muy elevado, por tanto, no resulta rentable.

Botellas de colores o serigrafiadas:  no se pueden reciclar

Algunas marcas de bebidas energizantes recubren sus productos con plásticos de colores o incorporan logos serigrafiados; otros se vierten en botellas de colores para hacer creer al cliente que sus líquidos son exóticos. Esto hace inviable su proceso de reciclado, ya que las plantas de reciclaje no pueden reconocer el material del que está elaborado.

Para que el proceso sea apto es necesario extraer las tapas o etiquetas de aluminio, en definitiva, que esté limpio.

Cepillos de dientes y bolígrafos de plástico: no se pueden reciclar

Además de que no se considera un envase, está formado por plásticos de distintos tipos, lo que hace que su proceso de reciclado sea inviable económicamente. Por esta razón, se recomienda verterlos en el contenedor gris.

Cubiertos de plástico de usar y tirar y monodosis: no se pueden reciclar

Son materiales que no se les considera envases, por lo que es aconsejables verterlos en el punto limpio y no en la basura. Debido a su pequeño tamaño y al plástico que lo forman, el proceso de reciclado es muy costoso a nivel económico para el valor que tienen. Además, la presencia de restos de comida complica el proceso.

En definitiva, los gastos en el proceso de reciclaje, la escasez de infraestructuras y los beneficios por reutilización son los que limitan las posibilidades de que los plásticos puedan tener una segunda vida para ser reutilizados. Por esta razón, es imprescindible que la industria y los diseñadores, distribuidores y productores de envases deben tomar conciencia de los criterios que deben seguir para crear los envases que sean 100% reciclables.

Medidas urgentes para mejorar y evitar el plástico de un solo uso

  • Reducir, reutilizar y, si no existe otra opción, reciclar, pero de verdad.
  • Fomentar un cambio de mentalidad a la hora de consumir los productos para lograr el primero de los propósitos, el de reducir.
  • No hacer un mal uso de recursos y usar solo los que sean especialmente necesarios, dar durabilidad y buen uso a las cosas que se poseen y reparar las que se rompen.
  • Consumir sin necesidad de adquirir nuevas compras, como, por ejemplo, aprovechando bienes públicos, fomentando el intercambio, el alquiler, o reaprovechando materiales que se han desechados.
  • Prestar atención a las propiedades del producto que se adquiere.
  • Evitar los productos de usar y tirar.

En definitiva, aun nos queda mucho por aprender, pero liberarse de los plásticos está en nuestras manos. ¡Súmate al cambio!

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