Fairbnb, el “airbnb” responsable con el entorno

Internet ha revolucionado la forma en la que nos comunicamos. También en la que nos movemos, compramos o viajamos. En este sentido, el surgimiento de plataformas como airbnb supuso una vuelta de tuerca a las pernoctaciones, que ya no pasaban obligatoriamente por establecimientos hoteleros.

Pero no todo es un campo de rosas. La alegalidad de muchos de estos portales ha llevado a que muchos Ayuntamientos den un paso al frente para su regularización. Ciudades como Barcelona, Nueva York, Palma de Mallorca o París son pioneras en este sentido.

El motivo principal se debe al conflicto producido entre los vecinos, que se quejan de la masificación, el ruido y la suciedad creada por los turistas. Otro factor que ha ahondado en esta crisis es el encarecimiento del alquiler. En la actualidad, las personas que alquilan sus viviendas con fines turísticos, obtienen muchos más beneficios.

Fruto del desacuerdo de una comunidad de ciudadanos con este modelo de turismo vacacional surge Fairbnb. La plataforma de alquiler que promete ceder el 50% de los beneficios al desarrollo de proyectos locales.

Para este grupo de activistas –denominado así por ellos mismos- , la falta de regulación y responsabilidad de las plataformas existentes, las ha convertido en un vehículo de inversión especulativa y fuente de conflictos. Es por ello que Fairbnb aporta tres cosas que le diferencian: transparencia, copropiedad y valor añadido para los barrios.

El compromiso social, la apuesta de Fairbnb

Fairbnb se define como una comunidad de ciudadanos, investigadores y profesionales comprometidos con el objetivo de poner la palabra “compartir” de nuevo en el centro de la economía colaborativa.

¿Su valor añadido? Reinvertir los beneficios en proyectos sociales que contrarresten los daños provocados por el turismo.

FairBnb proporcionará espacios a los usuarios donde decidir cómo llevar a cabo el alquiler. De momento FairBnb está de pruebas y funciona en solo cinco ciudades europeas: Ámsterdam, Venezia, Bolonia, Valencia y Barcelona, debido a la corta vida de la empresa.

Próximamente veremos más.

Green Friday, la alternativa de consumo responsable al Black Friday

El Black Friday se ha convertido en una cita ineludible en el calendario del consumidor. Un día que nació para fomentar las ventas a través de internet con motivo del Día de Acción de Gracias pero que ya se ha extendido al comercio de calle de todos los países del mundo. De ahí que cada mes de noviembre veamos escaparates llenos de carteles de descuentos y ofertas. Por no hablar del humo que echan las bandejas de entrada de nuestros emails.

En España, la agencia El hervidero de ideas ha sido una de las principales impulsoras del movimiento Green Friday

Pero ¿y si nuestra forma de comprar es diametralmente opuesta al consumo impulsivo? Si apuestas por el consumo responsable y unas mejores prácticas que benefician al medio ambiente, has de saber que existe el Green Friday. ¿Has escuchado hablar de este día?
Nace de una campaña ecológica mundial impulsada por representantes de la Comisión Europea y las organizaciones ECODES, WWF y Ecoserveis.

Qué es el Green Friday

El Green Friday es la alternativa a las compras compulsivas del Black Friday. De hecho, se trata de sustituirlo por una forma de comprar más responsable. En este sentido, podemos participar de dos maneras. Bien no comprando nada porque sencillamente no lo necesitamos y, por tanto, no tenemos que forzar un acto de consumo innecesario. Por otra parte, en el caso de que necesitemos alguna cosa o queramos adelantarnos a algún regalo navideño, podemos comprar productos de marcas que fomenten el consumo responsable, un crecimiento sostenible, el respeto al medioambiente o que pongan en práctica mecanismos para el bienestar de sus empleados.

El mercado está lleno de alternativas, muy apetecibles: desde cosmética natural, jabones hechos a mano, ropa a base de materia prima natural, alimentos veganos, productos que respetan en su producción el respeto a los animales y al entorno, etcétera.

Jabón Heidi de The Singular Olivia. Su precio es de 8,50€

Según datos publicados por El hervidero de ideas:

  • El 62% de las marcas participantes reconocen que les parece útil participar en Greenfriday.
  • El 95% de los consumidores declaró que Greenfriday les ayudó a reflexionar sobre el consumo responsable, sobre hacia donde querían que fuera su dinero y les ayudó a descubrir nuevas marcas y proyectos sostenibles acordes a sus valores.
  • El 98% de las marcas participantes (400 marcas) declaró que se cumplió el objetivo de dar visibilidad a las iniciativas que promueven el consumo responsable.

Como consumidores, cada uno de nosotros de forma individual tenemos la responsabilidad de comprar de forma sostenible, con respeto y pensando en el futuro mundo que dejamos a nuestros hijos. Si te estás iniciando en las compras sostenibles, sigue estas sencillas pautas:

  • Elige siempre que puedas el comercio local frente a los grandes supermercados. Así conocerás la procedencia de todo lo que comes y favoreces la economía de tu entorno.
  • Evita los productos que contentan envases de plástico que no les aporte ningún beneficio. Piensa en la fruta o verdura que viene envuelta en plástico sin ningún sentido.
  • Sigue la regla de las 4 R: reducir, reutilizar, reciclar y recuperar. Cada gesto que realices a favor de estas cuatro prácticas ayuda a contaminar menos y no malgastar recursos.

Microplástico, palabra del año según Fundéu BBVA

La Fundación del Español Urgente, promovida por la Agencia Efe y BBVA, ha elegido “microplástico” como palabra del año 2018.

El término no se elige necesariamente por ser novedoso sino por el interés lingüístico de su origen, formación o uso así como su papel protagonista en los últimos doce meses.

«Cuando hace unas semanas empezamos el proceso para elegir las doce candidatas a palabra del año 2018, nos encontramos con que, sin pretenderlo, la mayoría de los términos que nos parecían más adecuados para definir de algún modo el año que acaba eran del ámbito social (menalos nadiemicromachismo) o del medioambiental (microplásticodescarbonizarhibridar…)», añadía Joaquín Muller, director general de la Fundéu BBVA.

¿Qué son los microplásticos?

Se consideran microplásticos a los fragmentos de plástico de hasta cinco milímetros que originalmente ya tenían este tamaño o que son el resultado de la fragmentación de elementos plásticos más grandes como bolsas y envases, que suceden durante su degradación a lo largo de los años.

Los primeros son conocidos como microplásticos primarios y los derivados de piezas más grandes son los microplásticos secundarios.

Estos pequeños pedazos de plástico son contaminantes y durante el 2018 fueron protagonistas por cómo afectan especialmente al medio acuático. Dado que son difíciles de degradarse, terminan siendo ingeridos por peces y otros animales, con lo que finalmente acaban en muchas ocasiones en el propio organismo de otros miembros de la cadena alimentaria, incluidos los humanos.

La mayor concentración de microplásticos se encuentra en la actualidad en la conocida como Isla de basura. Este “continente de plástico” o “isla tóxica”, como también se le demonina, está ubicada en el Pacífico.

La Isla de basura se encuentra en el Pacífico Norte, entre las coordenadas 135° a 155°O y 35° a 42°N2

Es difícil calcular su superficie. Pero los expertos indican que oscila entre los 700.000 km2 y los 15 millones de kilómetros cuadrados y fue descrita por primera vez en el año 1988 en una publicación de la National Oceanic And Atmospheric Administration(NOAA). Estamos hablando de hace más de dos décadas.

Se estima que el 80% de la basura de este “continente flotante” proviene de zonas terrestres y el 20% de los propios barcos.