¿Por qué contaminamos el agua?

La contaminación del agua procede de la acumulación de sustancias, ya sean o no de la misma tipología, en el agua, cuando son ajenas a este elemento natural. La presencia de materiales de todo tipo en ecosistemas acuáticos es una realidad visible en prácticamente cualquier lugar donde estos existen. Voluntarios de todo el mundo recogen kilos de basura en las costas, ríos y otros entornos, que se acumulan y afectan a la vida de los seres vivos, ya sean animales o plantas, pero también a las personas más vulnerables.

Esta contaminación supone que las características del agua se modifican física, química o biológicamente, de tal manera que su calidad se ve alterada y, a largo plazo, constituye un efecto dañino para todo aquel que la consume. De hecho, uno de los riesgos de la contaminación es la desaparición de algunas especies al no poder adaptarse a los cambios en el ecosistema donde viven.

Otro problema es el de la aparición de algas invasoras que se nutren de los residuos contaminantes y, por tanto, su población se ve ampliada con la acumulación de más desperdicios, afectando a un entorno donde nunca habrían aparecido de manera natural.

Agua: elemento fundamental para la vida

El agua es un elemento fundamental para la vida en la Tierra, ya que supone un 75% de toda la superficie del planeta. Los humanos la utilizamos para múltiples fines, desde el más básico, beber; hasta otros quehaceres diarios como cocinar o llevar una buena higiene. Pero la mayoría de las aguas del planeta son saladas, y solo un 3% son dulces, procedentes de arroyos, lagos y lagunas, lo que significa que a pesar de que el planeta está compuesto de agua en su mayor parte, solo un pequeño porcentaje es apto para nuestro consumo. Un pequeño porcentaje del que dependemos seres humanos y animales para nuestra supervivencia.

Pero prácticamente ningún ecosistema acuático se libra de la contaminación, un problema que en las últimas décadas, ha desencadenado consecuencias negativas para todos los seres vivos.

Causas de la contaminación en el agua

La principal causa de contaminación en el agua es la actividad humana, que libera vertidos contaminantes a las aguas, por ejemplo, procedentes de tuberías o sistemas de alcantarillado, procedentes de fábricas, de plantas de tratamiento de aguas residuales, de pozos de petróleo, etc.

Muchos de estos residuos, como los industriales, pueden permanecer en el agua sin ser eliminados. Los más habituales son el amianto, el plomo, el mercurio, el azufre, los nitratos y aceites, que alteran la composición del agua y, por tanto, la vida de las especies marinas.

Las aguas residuales también arrastran todo tipo de desperdicios. Por suerte, en este sentido trabajan algunas empresas emprendedoras que han observado la necesidad de reducir la contaminación para un futuro sostenible, y desarrollan, en la actualidad, técnicas de eliminación de dichos residuos en los países desarrollados.

Consecuencias

La consecuencia más evidente de la contaminación es la suciedad en los entornos acuáticos. Pero más allá de lo visible, este problema puede acarrear la muerte de animales, no solo peces o mamíferos marinos, sino también aves.

Además, los animales pequeños que llegan a consumir sustancias contaminantes en el agua pasan este residuo a sus depredadores cuando son cazados por especies más grandes que se alimentan de ellos. Estas sustancias nocivas, a su vez, pueden pasar a los seres humanos cuando comen algunos tipos de pescado.

Los animales que sobreviven no dejan de verse alterados por la contaminación, puesto que su comportamiento u orientación pueden verse alterados por esta problemática.

Otra gran consecuencia de la contaminación del agua es la aparición de lluvia ácida, que repercute en la salubridad del agua. Esta procede de la alteración del ph de las aguas, cuyo vapor, al condensarse, traslada a las nubes esas sustancias tóxicas que después se descargan en forma de lluvia ácida.

Posibles soluciones

Debido a que la industria es una de las principales causas de la contaminación del agua, es importante que este sector se reinvente hacia un futuro más sostenible. Por su parte, las administraciones deben imponer leyes que apoyen una industria respetuosa con el medio ambiente y una gestión eficiente de los residuos.

Otra posible solución viene dada por la movilidad eléctrica. Estos vehículos, al no depender de aceites de motor, anticongelantes u otros productos químicos que contaminan el agua, dejarían de suponer un peligro para los ecosistemas acuáticos. En la actualidad, es importante realizar una correcta gestión de los desperdicios procedentes del mantenimiento de los automóviles de diesel o gasolina, para evitar que contaminen nuestro entorno.

La agricultura, por último, deberá avanzar hacia un menor uso de fertilizantes y pesticidas que también afectan a la salubridad del agua; o hacia su sustitución por alternativas más ecológicas.

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