Miles de botellas de plástico reutilizado para construir una isla

Cancún cuenta con un nuevo reclamo turístico: una isla construida sobre 150000 botellas de plástico reutilizado, unidas por otros residuos que conforman su estructura, y que ocupan un total de 800 metros cuadrados que flotan sobre el mar. Esta isla ecológica flotante, Joyxee Island, es visitada por miles de personas al año, que además de plástico, observan cómo las raíces y plantas de diversa índole se buscan sus huecos para crecer y dotar de un carácter único a este lugar.

Richart Sowa es el nombre del creador de esta isla, cuya idea comenzó allá por el año 2007, con la finalidad de “crear tierra en lugar de destruirla, limpiar la basura del mundo y convertirla en autosostenible”. Sin embargo, el proyecto inicial fue otra isla, Spiral Island, que fue destruida en 2005, tras el paso del huracán Emily. Richart Sowa, a partir de entonces, comenzó a buscar inversores interesados en su idea, y los consiguió. De esta forma, la isla actual supone un punto a favor del ecologismo y la producción de oxígeno, y en contra de la deforestación, sin olvidar su beneficio para el océano, al suponer un hábitat para las criaturas marinas.

En la actualidad, Joyxee Island ocupa más de 25 metros de ancho y 35 metros de largo sobre los que se erigen diversas edificaciones flotantes en el mar. La isla se ha convertido en un ejemplo de las posibilidades que podría ofrecer el hecho de comenzar a construir teniendo como base materiales reciclados. Su creador, Richart Sowa ha convertido en realidad su sueño, después de varios intentos que han supuesto un trabajo de décadas de duración.

Ecológica e insumergible

La isla Joyxee se caracteriza por su resistencia. Las botellas de plástico que la componen están llenas de aire y su fuerza se incrementa con el paso del tiempo, a la par que la vegetación crece sobre su base. De esta forma, se vuelve una isla insumergible y resistente a las inundaciones, a las mareas altas o al crecimiento del nivel del mar.

Un proyecto así contribuye a minimizar la huella de carbono, desde la construcción de las edificaciones hasta su posterior uso, de la misma manera que se reducen gastos. Por ahora, la isla llama la atención de numerosos turistas, quienes tienen la posibilidad de acudir a visitas guiadas, e incluso pueden alojarse o trabajar como voluntarios.

Estos voluntarios contribuyen al crecimiento y la mejoría de la isla, que actualmente cuenta con tres playas; una vivienda con tres plantas, cocina, baño y un par de dormitorios; dos estanques; una cascada y paneles solares para generar energía. Su labor permite que podamos calificar este lugar como eco-friendly.

La isla ha sido declarada por el Gobierno de México como un barco ecológico, lo que significa que tiene que cumplir con la normativa destinada a la navegación y disponer de todos los equipos de seguridad necesarios para los visitantes. Esto no ha supuesto ningún impedimento para el progreso de este lugar único en el mundo.

Autor: Azahara Ramos

Graduada en Humanidades y estudiante de Periodismo en la Universidad de Valladolid, con interés en la cultura y en los temas que afectan al medio ambiente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *