Materiales de construcción sostenibles

Nuestra forma de vida ha conllevado que las edificaciones sean responsables de buena parte del impacto que producimos en el medio ambiente. Por tanto, las empresas de construcción cada vez se enfocan más en buscar soluciones de sostenibilidad y ecológicas, con la mirada puesta hacia el futuro.

Un material de construcción ecológico es aquel cuyo impacto en el medio ambiente es reducido en comparación con los utilizados tradicionalmente, y que no distorsiona el equilibrio ambiental. Sin embargo, esta cuestión es más subjetiva de lo que parece, puesto que como veremos, influyen muchos factores y al final es el consumidor quien tiene que valorar cuál es la opción más sostenible.

Así, no todos los materiales calificados como ecológicos lo son en todas las zonas geográficas. Esto puede variar en función de aspectos como el clima o los recursos disponibles en un determinado lugar. Madera, cerámica, metal, plástico u hormigón pueden ser sostenibles o no dependiendo de estas características.

Cuándo es ecológico un material

Estas son las características que debe presentar un material para que podamos definirlo como ecológico:

  • El material no es contaminante en ninguno de los procesos por los que pasa (extracción, producción, instalación), así como las técnicas de construcción utilizadas.
  • Procede de fuentes renovables, de un entorno cercano y sin grandes gastos de transporte. El bambú, el corcho o el cáñamo son materiales naturales y ecológicos, pero utilizarlos para construcción en España generaría un gran impacto debido a que proceden de zonas lejanas, por lo que dejarían de ser sostenibles.
  • Puede ser reciclado o reciclable.
  • Es económico.
  • Es duradero.
  • Consume poca energía.

Sin embargo, cumplir con todos estos rasgos es prácticamente imposible, por lo que es por ello que será el cliente quien considere cuál es la opción más sostenible y conveniente.

Madera

La madera ecológica procede de bosques gestionados de manera responsable, generalmente de abetos o de pinos.

En España, la madera sería una buena solución de sostenibilidad, puesto que es renovable y no contaminante en ninguno de los procesos por los que pasa. A veces, puede ser incluso reciclable. El problema es que, en ocasiones, las maderas que se usan como acabados provienen de bosques tropicales, puesto que estas son más resistentes a las inclemencias climáticas y a la humedad. Por tanto, es importante asegurarse de que este material sea autóctono y de que los tratamientos que lo protegen y lo hace más resistente no sean tóxicos.

Cerámica y hormigón: imprescindibles

Sin duda, la cerámica es uno de los materiales a los que se ha dado un mayor uso en España, tradicionalmente. Esta es barata y no perjudicial para el entorno, renovable, y a veces, reciclable. La teja o el ladrillo son algunos de sus derivados más utilizados. En este caso, es más fácil asegurarse de que su extracción ha tenido lugar en nuestro país, puesto que existen zonas con una larga tradición en este sector.

El hormigón también es un elemento muy común en casi todas las construcciones de nuestro país. Sin embargo, no se puede afirmar que a día de hoy sea ecológico, aunque tampoco genera un gran impacto como sí lo hacen otros materiales. Debido a que es prácticamente imprescindible en cualquier edificación, lo mejor es asegurarse de que las técnicas de producción hayan sido sostenibles o que el cemento que contiene es de impacto reducido.

Metal y plástico: ¿hasta qué punto contaminan?

Uno de los materiales más duraderos es el metal y sus derivados. El mayor problema es que su producción requiere un alto consumo de energía. Por el contrario, algunos metales, como el aluminio, son reciclables.

Si se opta por el plástico, que es la menos sostenible de todas las opciones, hay que tener en cuenta que el PVC es uno de los más contaminantes, por lo que es conveniente evitarlo. Otros, como el polietileno, son inocuos. Pero todos ellos proceden del petróleo y, por tanto, no son renovables. Los más peligrosos para la naturaleza con los que contienen cloro, y los más sostenibles son aquellos que garantizan que son reciclables.

Suelos

Como para el resto de las superficies, los tipos de suelos son muy variados. Por ejemplo, el parquet es ideal para zonas de bajas temperaturas, puesto que la madera, su principal material, da sensación de calidez. Para que sea sostenible, es fundamental que no haya sido tratado con productos dañinos y que los adhesivos que se utilizan para colocarlo no sean tóxicos, así como los recubrimientos de barniz que lo protegen del paso del tiempo. El parquet existe en diferentes formas, cuyo coste varía: mosaico o taraceado, de madera maciza, industrial, multicapa o lamparquet.

Los suelos porcelánicos tienen la ventaja de ser más resistentes, compactos y aislantes contra la humedad. Además, no requieren de muchos cuidados para mantenerlos durante años y se limpian fácilmente, aunque pueden resultar un poco fríos si se instalan en zonas con este tipo de climas. Dan cabida a diferentes tamaños e infinitos diseños en los que a veces se incluyen materiales como el granito, el mármol, la piedra, o incluso la madera.

El gres o suelo cerámico se divide entre aquellos de arcilla roja o de arcilla blanca, rústicos y esmaltados o vitrificados; y de baldosas artesanas, prensadas o extruidas. Cada uno de ellos presenta diferentes características de durabilidad o limpieza.

Los suelos más caros suelen ser los de piedra natural, aunque son los mas bonitos y exclusivos, puesto que no hay dos iguales. Sin embargo, la piedra se considera ecológica únicamente cuando se ha extraído en un lugar cercano a la vivienda donde va a ubicarse, debido al alto impacto que generaría su transporte si se hubiese extraído en una zona más alejada, teniendo en cuenta que su peso incrementaría el gasto en combustible.

Su gran ventaja es que puede durar toda una vida sin deteriorarse. Un claro ejemplo de ello es el uso que se ha hecho, a lo largo de la historia, de este material procedente de construcciones abandonadas para edificios nuevos, lo que la hace reutilizable. Algunos materiales pétreos como arena o grava son muy económicos y fáciles de conseguir en España.

Aislantes y pinturas

Con respecto a los aislantes, en el mercado existen múltiples materiales sostenibles, como el corcho proyectado o los paneles de fibra de madera. Su instalación permite, además, ahorrar energía al conservar mejor el calor interno.

La pintura, por su parte, da cabida a diversas opciones plásticas ecológicas, tanto para techos como para paredes. También existen esmaltes sostenibles al agua para carpintería metálica o de madera y otros revestimientos.

Como opciones ecológicas, podemos utilizar pinturas de cal, arcilla, silicato o cola vegetales. La mayoría de los envases de pinturas sostenibles contienen una etiqueta que permite diferenciar si realmente son un producto ecológico y libre de tóxicos como disolventes o plastificantes.

Para sellar sanitarios, ventanas o juntas, también existen siliconas ecológicas que son fácilmente diferenciables por estar certificadas.

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