Hábitos sostenibles: claves para unas rutinas más respetuosas con el entorno

Consumo, alimentación, relación con la naturaleza… Son muchos los ámbitos de nuestra vida en los que podemos introducir modificaciones para tener unos hábitos más sostenibles. Si esa es nuestra mayor preocupación, hay diversas maneras de afrontar el cambio, que no solo serán beneficiosos para uno mismo, sino también para el entorno en el que vivimos.

Hábitos sostenibles: alimentación

Una de las grandes preocupaciones del ecologismo es nuestra relación con los alimentos y su procedencia, puesto que los ecosistemas sufren las consecuencias de la producción masiva.

Uno de los consejos que suelen darse para mejorar, con nuestra alimentación, las problemáticas medioambientales, es reducir el consumo de productos de origen animal e incrementar aquellos de origen vegetal, que además sean ecológicos, para minimizar el impacto de la agricultura y la ganadería en el entorno natural.

Otro hábito recomendable es el de evitar el desperdicio de las sobras de nuestra comida. Una buena idea es congelar estos restos para tenerlos disponibles más adelante sin que hayan perdido sus propiedades; también se pueden hacer caldos o sopa, de manera que se aproveche la sobra inicial para otra preparación culinaria.

El compost también es una buena opción. Los restos que terminan en los vertederos a menudo no encuentran el oxígeno necesario para descomponerse, de forma que emiten más gases de efecto invernadero. Es por eso que el compostaje es la mejor manera de “tirar” lo que no queremos o no se come y hacer que siga siendo útil para otros fines.

Otra de las recomendaciones habituales es la de evitar la compra en empresas de dudosa reputación ética, para lo cual a día de hoy disponemos de toda la información en Internet. Una alternativa más sostenible a los productos de este tipo de empresas es la compra a productores locales y de cercanía.

Hábitos sostenibles: consumo responsable

Aunque no siempre es fácil en la sociedad occidental, la clave para reducir el gasto está en limitarnos a adquirir aquello que realmente sabemos que vamos a necesitar, y acudir al supermercado o a tiendas específicas en determinados artículos únicamente cuando requerimos de ello. Una manera de reducir el gasto es comprar en webs de segunda mano o introducirse en grupos de venta de objetos para darles uso por segunda vez, que existen en redes sociales como Facebook.

Otro consejo útil podría ser el de establecer objetivos como no realizar compras un día determinado, o durante una semana, e incluso durante un mes, a excepción de los productos de primera necesidad.

Para evitar que un artículo termine contaminando el entorno, otra buena opción es la de reutilizar, pensar para qué podría servir un objeto que ya no queremos y darle otra oportunidad. El ejemplo más clásico es el de la camiseta vieja que podemos utilizar como trapo. También existe la posibilidad de donar la ropa o artículos que no necesitamos o entregarlas a alguien que puede utilizarlos.

Hábitos sostenibles: Zero Waste

Reducir el consumo de plásticos es una de las principales metas para promover un futuro sostenible. Es tal la cantidad de desperdicios de este material en el entorno natural y en nuestra sociedad que el Zero Waste más absoluto no existe, a pesar de que sí hay algunos referentes que lo han conseguido, pero no es lo habitual. Por ello, no tiene que convertirse en una obsesión, pero sí podemos hacer lo que esté en nuestra mano para evitar los residuos tóxicos que contaminan el planeta. Un consejo útil es el de calcular los objetivos que queremos cumplir y que estén a nuestro alcance para reducir nuestra huella ambiental.

Márcate pequeñas metas alcanzables y proponte nuevos hitos para avanzar sin altibajos

De nuevo, comprar a productores locales y de cercanía se convierte en la mejor opción, y en este sentido, mejor si adquirimos los alimentos a granel, y en recipientes que no sean de plástico. Cuando acudimos al supermercado, las bolsas de tela se convierten en nuestras principales aliadas para transportar la compra sin utilizar plástico; y la elección de alimentos frescos sin envasar o dentro de envases de materiales ecológicos es también una buena opción.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *