Cómo crear una lista de propósitos sostenibles que puedas ir cumpliendo

Si estás iniciándote en el consumo responsable seguro que se te pasan un montón de cosas por la cabeza. Es un momento ilusionante (a la par que desbordante). Miras a tu alrededor y sí, vivimos rodeados de plástico, no reciclamos o lo hacemos regular, no nos importaba mucho el ciclo de los productos, su envasado, procedencia… Cambiar va a llevar una serie de esfuerzos por nuestra parte y de toda la familia. Por eso, toca poner orden y hacer una lista de propósitos factibles. Piensa siempre en cosas realizables para que las metas que te marques las puedas cumplir y no decaiga nunca la motivación. ¿Empezamos?

Propósitos a corto plazo por un entorno sostenible

Los propósitos sostenibles pueden ser algo difícil de cumplir, llevamos décadas con ciertas costumbres y el entorno digamos que mucho no ayuda. No obstante, el cambio es necesario.

Cada año, por lo menos ocho millones de toneladas de plástico terminan en el mar provocando más de cien mil muertes de animales marinos y la toxicidad de alimentos que ingerimos.

No hay pretexto aceptable para no tomar cartas en el asunto. Es importante actuar en este momento y crear nuevos hábitos que nos ayuden a reducir estas cifras.

Para establecer una lista de propósitos, es importante visualizar cómo fue nuestro año anterior para estimar qué hemos hecho bien y en qué podemos mejorar. ¿Haces la compra con bolsas de plástico? ¿Consumes productos locales? ¿Tienes en el armario ropa sin estrenar? ¿Reciclas algo?

Algunas metas sencillas que te puedes marcar y que puedes cumplir, independientemente de si vives en una ciudad pequeña o grande son:

Consume productos locales. Esto puede sonar extraño ya que, ¿qué problema hay con consumir productos de otros lados? La respuesta es sencilla: ¿alguna vez haz pensado en el impacto que tiene la distribución de esos productos? El exceso de carbono que aporta al medio ambiente es alarmante. Por lo tanto, una solución sencilla es comprar los productos locales y de temporada. Además de favorecer la economía local ganarás en sabor y texturas, dado que optarás a frutas, verduras y elaborados en su óptimo momento de maduración o recién hechos.

Reduce el consumo de electricidad. Tendemos a malgastar luz sin realmente pensar ni un segundo en el medio ambiente. No existe ningún tipo de necesidad de dejar la luz encendida en casa cuando no estás en ella o cuando aún hay luz natural. También puedes comprar y sustituir las bombillas viejas por unas de bajo consumo o led y unirte de esta manera a la electricidad verde. Un gesto sencillo que disminuye el impacto en el medio ambiente.

Además, esto no solo es amigable con el ambiente, también lo es con tu bolsillo, ya que, al consumir menos servicios electricos menos sera el costo de los mismos. Así que este punto puede llegar a ser muy beneficioso.

Dile NO a las bolsas plásticas. A la hora de hacer la compra es importante que siempre tengamos a la mano nuestra bolsa reutilizable, así reducimos a cero el consumo de bolsas de plástico que ya es bastante y ayudamos al medio ambiente.

Recuerda siempre poner tu bolsa ecológica cerca de la puerta o en el carro, así cuando salgas de casa no olvidarás llevarla. Planifica las compras para evitar el paso por el supermercado por casualidad y que te pille sin bolsa de tela a mano.

Antes de tirar algo, piensa si le puedes dar otro uso. Es habitual que cuando deja de gustarnos lo tiramos a la basura sin más. Salvo que seas fan del método de Marie Kondo, la despedida no va a ser especialmente entrañable. Pero ¿has pensado si puedes dar un nuevo uso al objeto, mueble o prenda?

Tengamos siempre presente que todo puede repararse, a esa ropa puedes darle un nuevo aspecto y a ese mueble un nuevo uso y así con todo, juguetes y aparatos eléctricos incluídos.

No obstante, si aún después de intentarlo no consigues estar agusto con esas cosas siempre puedes reciclarlas o regalarlas a personas que realmente las necesiten y lo aprovechen mucho más que tú.

Dile NO a las botellas o pajitas de plástico de un solo uso. Estamos acostumbrados a tirar de botella de agua de un solo uso, sin contar con que podemos llevar nuestra propia botella de acero o plástico reutilizable y es mucho más económico. Por no decir de cubiertos de plástico o las ya a extinguir pajitas de plástico, que tanto daño hacen al ecosistema. Frente a estas últimas tienes un par de alternativas: o bien dejar de beber con pajita dado que no aportan nada ni son necesarias, u optar por pajitas de metal, que se pueden lavar y usar siempre que necesites.

Di adiós a los bastoncillos y cepillos de dientes de plástico. Sustitúyelos por modelos de bamú, biodegradables, veganos y respetuosos con el medio ambiente. Aquí te explicamos más sobre los cepillos de diente de bambú.

Comunica el cambio. Comparte con tus amigos tus propósitos y anímalos a realizarlos. Aunque al principio se muestren reticentes o te vean con cara rara verás como con el tiempo se unen a alguna de tus iniciativas. Recuerda que cuantas más personas los implementen más positivo será el impacto en el medio ambiente.

Explica siempre las razones por las que esta tarea es importante, no te dejes nada y muestra lo imprescindible que debe ser comenzar a pensar diferente, a crearse propósitos y a cumplirlos.

¿Qué metas te has marcado tú?

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