Cómo ayudar a la familia a adquirir hábitos de consumo responsable

Cuando pasamos a llevar un modo de vida más responsable con el medio ambiente, no siempre somos acompañados por nuestros parientes más próximos, quienes a veces no comprenden porqué hemos cambiado nuestras rutinas de repente, sobre todo al principio. Hemos de asumir que tendremos que lidiar con situaciones que no nos gustan, pero también tenemos que comprender que no es fácil desprender a nuestros familiares de las costumbres que tienen más arraigadas o de los productos que utilizan desde hace años.

Lo más importante es respetar los procesos individuales de cada persona, para evitar que estas vean nuestros actos como negativos y se acerquen, poco a poco, al consumo responsable. Es cierto que hay determinados aspectos en los que muchas familias ya están concienciados, como el reciclaje. Pero nos encontramos en un momento en que debemos ir más allá, y la naturaleza nos está avisando con el calentamiento global. El movimiento zero waste es un buen ejemplo de que se puede hacer algo más que reciclar: rechazar, reducir, reutilizar y compostar.

Cómo generar menos desperdicios en familia

Si bien la reducción de los desperdicios es una de las máximas del zero waste, no parece sencillo a priori, aunque puede ser muy fácil si nos lo proponemos. Reducir los residuos en el hogar es un gran paso para ayudar a nuestro planeta. Para ello, ten en cuenta los siguientes consejos:

  • Reflexionad antes de tirar comida a la basura. Esto es algo que muchos hemos escuchado de nuestros abuelos, pues muchos de ellos han vivido momentos en los que los alimentos no eran tan accesibles. Pero no es el caso de las nuevas generaciones en países como el nuestro, acostumbradas al consumo masificado. Más allá de eso, tirar un alimento a la basura supone que tengas que comprar más comida, y que, para obtenerla, se utilicen más tierras de cultivo o animales de granja, que contribuyen a la contaminación por pesticidas o por emisión de gases de efecto invernadero, deforestación, etc. Si un alimento se encuentra en mal estado, no tienes la obligación de ingerirlo, pero sí puedes recurrir, por ejemplo, al compostaje. En algunos casos, puedes hacer nuevas recetas con los restos de otras (por ejemplo, un caldo con los restos de las verduras que has utilizado para otra preparación culinaria). Otra opción es congelar aquello que no vais a comer, antes de que se ponga malo. Todo ello, además, te permitirá ahorrar dinero.
  • Menos plástico. A día de hoy, no es ningún secreto que el plástico supone un grave peligro para los ecosistemas y las especies que los habitan. Este es, quizá, uno de los asuntos de los que más se habla cuando se mencionan los problemas del medio ambiente, y uno de los que más están teniendo en cuenta las empresas y las grandes cadenas de supermercados. Podéis optar por comprar bolsas de tela para hacer la compra en casa, y decir adiós a las bolsas de plástico definitivamente (incluso puedes regalarlas a los miembros de tu familia). En cualquier caso, van a estar prohibidas muy pronto y lo mejor es adelantarse a ese momento. Para guardar los alimentos, se pueden utilizar envases de vidrio o de silicona. Cuando necesitéis hacer la compra, lo mejor es hacerlo a granel, siempre que podáis.
  • Menos papel. Tampoco el papel es indispensable. Aunque este puede ser uno de los sustitutos al plástico, hay ocasiones en las que no es necesario, pues es un residuo generado tras muy poco tiempo de vida útil. Por ejemplo, podéis sustituir las servilletas de papel por servilletas de tela en tu hogar, o utilizar herramientas digitales para trabajar, en lugar de imprimir folios escritos.
  • Probad productos de higiene ecológicos. El uso de elementos químicos y tóxicos en los productos de higiene es bastante frecuente. Por eso, también ayudáis al medio ambiente si sustituís jabones, cremas o cosméticos por alternativas ecológicas y zero waste. Será mejor para vosotros y mejor para la naturaleza. Los más atrevidos pueden incluso probar a hacerlos en casa.
  • Limpieza menos tóxica. A la hora de hacer la limpieza, es habitual que los productos que utilizamos también contengan tóxicos, por lo que no estaría mal probar alternativas. Por ejemplo, el vinagre es un remedio natural para la eliminación de manchas en la ropa o para limpiar cristales o soportes metálicos. El bicarbonato también es un buen aliado de la limpieza y el cuidado del hogar, ideal para el baño.
  • Productos de proximidad. Si en vuestra casa consumís productos de cercanía, procedentes de los comercios más próximos, estaréis ayudando al medio ambiente y a los pequeños negocios de vuestro barrio, pueblo o ciudad. En muchos casos, también podéis comprar directamente al productor, ahorrando transporte e intermediarios. Comprad solo lo indispensable, no os dejéis llevar por los caprichos, y siempre que podáis, reutilizad lo que ya no queréis o no necesitáis. En cuanto a la moda, la ropa de segunda mano es una buena opción. Y en general, es una buena idea apoyar a los emprendedores que apuestan por el consumo responsable, sea cual sea su sector.

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