Cómo afrontar un plan de sostenibilidad empresarial

Aprovechar los recursos de los que dispone para satisfacer sus necesidades. Así podría definirse en qué consiste el plan de sostenibilidad, un ejercicio que toda empresa debería poner en marcha. Un proceso que es visto por muchas organizaciones como un método de cambio en sus rutinas, como una vía de desarrollo y como un apoyo a su crecimiento. Este enfoque en la sostenibilidad es algo que en la actualidad tienen en cuenta la mayoría de las empresas, pero requiere de un procedimiento muy bien planificado.

La estrategia seguida ha de tener en cuenta los pilares económico, social y medioambiental a la hora de calcular el impacto de las acciones de la organización. Para llevarla a cabo, es necesario que el plan contenga propuestas o medidas que tengan la finalidad de solucionar problemas de sostenibilidad, como el ahorro de energía, la gestión de residuos, el transporte o la imagen que los consumidores tienen de ella, entre otros objetivos.

Problemas actuales como el cambio climático o la mayor escasez de recursos que hace años han llevado a que las compañías quieran implementar este tipo de proyectos para que los cambios repercutan de manera positiva en su futuro, sobre todo cuando se trata de negocios con un gran impacto social, ambiental y económico, que pretenderán que sus clientes y la sociedad perciban su actividad como algo positivo.

Pasos clave para elaborar un plan de sostenibilidad

Estos son algunos consejos habituales para realizar un buen plan de sostenibilidad que toda empresa con visión de futuro debería poner en marcha:

1. Realizar un análisis DAFO. Este estudio resulta muy útil para esclarecer la estrategia de negocio de la compañía, y consiste en analizar cuáles son sus debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades que se presentan ante esta. Su realización permitirá obtener una recopilación de datos sobre el negocio que le ayudarán a comprender cómo puede afectarle la estrategia de sostenibilidad, así como contemplar sus posibles ventajas y desventajas.

Entre estos datos, es importante fijarse en las ventas, gracias al equipo encargado de esta área que recopile información sobre las rutinas de consumo de los clientes; y en el marketing, cuyos empleados investigarán las prácticas incluidas por los competidores y se informarán sobre las tendencias que siguen el resto de las empresas de su mismo sector. También cabe evaluar los posibles riesgos de la puesta en marcha del plan y el cumplimiento de las normativas vigentes; y predecir la inversión que requerirá cada área de la compañía. Para todos estos cometidos, es necesario formar equipos de trabajo específicos para cada área que conozcan bien los procesos a seguir y los objetivos concretos, y aporten sus habilidades y creatividad.

2. Establecer un plan de acción en un determinado período de tiempo, que puede ser medio año, uno o dos, en función de la organización. Su finalidad es definir las actividades de la empresa para fijar los objetivos del próximo año.

3. Medir los resultados. En este punto, hay que hacer una evaluación general del impacto de la estrategia seguida y sus errores para poder enfocarse en corregirlos a posteriori, así como premiar las buenas prácticas. La opinión de los miembros de la empresa será un aspecto a tener en cuenta para realizar posibles cambios o enfocarse en nuevos objetivos, pero también será relevante el planteamiento de los colaboradores, proveedores, socios de la compañía o clientes que acuden a esta.

Todo ello es de utilidad para que las empresas lleven con éxito su plan de sostenibilidad. Pero no deben olvidarse de cómo sus empleados o la sociedad perciben sus actividades. Así, todo procedimiento de este tipo debe ir acompañado por un plan de comunicación en el que estén involucradas todas las áreas de la organización.

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