Comer menos carne y consumir de forma más responsable: los retos para frenar el cambio climático, según el Gobierno

Desde el Gobierno de España ya lo han anunciado: habrá que consumir menos carne, ropa, electrónica y viajes para lograr los objetivos en materia de cambio climático propuestos para 2050.

España 2050

Con la mirada en 2050, el Ejecutivo lo ha advertido: “Si se mantiene el curso actual, habrá una catástrofe medioambiental sin precedentes”. Y es que para frenar el actual modelo de consumo de “usar y tirar” hay que tomar medidas como comer menos carne y consumir de forma más responsable.

Para actuar frente a la denominada emergencia climática, se ha presentado un plan, “España 2050”. Elaborado por más de cien expertos y bajo la coordinación de Moncloa se presenta para guiar la actuación política en las próximas décadas.

Sin embargo, por su parte, la población española también tiene sus propios compromisos como reducir su ingesta de alimentos de origen animal, la cantidad de prendas de ropa que compra, o el número de dispositivos digitales y electrodomésticos nuevos que adquiere al año. Igualmente, tendrá que disminuir los desplazamientos.

Actual modelo de consumo

Los estudios pertinentes que se han realizado han desvelado lo siguiente:

  • El consumo de carne de la población española es entre dos y cinco veces superior al recomendable.
  • El 55% cambia de móvil cuando el anterior aún continuaba funcionando.
  • El consumo de energía es muy superior al necesario.

Causas del actual modelo de consumo

El gabinete del Gobierno destaca que esta situación actual se debe al abandono progresivo de la dieta mediterránea y al incremento del consumo de productos de origen animal, responsables del 80% de las emisiones asociadas a nuestra alimentación. De la misma manera, también ha resaltado que el consumo de alimentos es hoy la principal fuente de los impactos ambientales que general los habitantes de la UE.

Sin embargo, el elevado consumo de productos de origen animal no es el único problema. La generalización de la moda rápida y barata también tiene graves efectos. En los países europeos se compra en la actualidad un 40% más de prendas de vestir de las que se compraban en 1996, lo que ha contribuido a aumentar drásticamente la huella ecológica del sector textil.

Al mismo tiempo, la generación de residuos electrónicos y eléctrico per cápita en España se ha multiplicado durante la última década, consecuencia del aumento del consumo de estos dispositivos cuya vida útil cada vez es más corta.

El transporte también afecta

Pero eso no es todo, la falta de I+D y el comportamiento del transporte de mercancía y personas -el que más emisiones genera tanto en España como en Europa- son otras de las causas, debido a:

  • La construcción a gran escala de autovías.
  • La dependencia del vehículo privado en la movilidad interurbana.
  • El aumento del tamaño y la potencia media de las automóviles durante los últimos años.
  • La baja presión fiscal sobre el transporte.
  • La distribución desigual de la población en nuestro territorio.
menos carne

Cambios en el consumo

Analizado y explicado el actual consumo, el planteamiento que propone el Gobierno supone, como es natural, un cambio drástico sobre los comportamientos de la sociedad. Esto afectaría al negocio de numerosas empresas de diversos sectores que viven a través de este estilo de vida.

No obstante, ya hay empresas que tratan de sacar provecho como, por ejemplo, Levi’s. La conocida marca de ropa ha lanzado una campaña a nivel mundial: “compra mejor y viste más tiempo”.

En lo que respecta a la economía, desde el Gobierno se ha asegurado que un menor consumo de determinados productos no implica, necesariamente, una menor demanda, ya que el dinero que no gastemos en ciertas cosas lo gastaremos en otras.

Algunos ejemplos de este nuevo consumo son:

  • El dinero destinado a los productos de origen animal y ultra procesados irá destinado a un consumo de productos locales, ecológicos y de temporada.
  • Se comprarán menos electrodomésticos y dispositivos digitales nuevos, pero se usarán más los servicios de reparación y actualización de los fabricantes.
  • Se comprarán menos prendas de ropa nueva, pero se participará más en la compra y venta de segunda mano, requiriendo también servicios de corte y confección personalizados.

Un plan urgente para una emergencia climática

Como ya hemos visto, los estudios han revelado un consumo desenfrenado de los productos en las últimas décadas, lo que ha llevado a tomar medidas para evitar efectos catastróficos en un futuro cada vez más cercano.

Desde mediados de los años sesenta, la huella ecológica ha aumentado tanto que, de continuar así, harían falta dos planetas y medio para satisfacer nuestras necesidades.

El escenario planteado por el Gobierno está protagonizado por sequías, incendios e inundaciones. “Las sequías afectarán a un 70% más de nuestro territorio, los incendios y las inundaciones serán más frecuentes y destructivos y el nivel y la temperatura del mar aumentarán”, señala el Ejecutivo.

Pero eso no es todo, las investigaciones plantean un futuro en el que 27 millones de personas vivirán en zonas con escasez de agua y 20.00 morirán al año por el aumento de las temperaturas.  La expansión de enfermedades transmitidas mediante alimentos y animales, como el dengue, el virus del Nilo y el zika, serán más comunes.

Conclusión

El futuro que se plantea aún puede revertirse. Comer menos carne y consumir de forma sostenible es posible. Modificar el estilo de vida, cambiar los hábitos e introducir nuevas prácticas supone frenar a tiempo para evitar un panorama aterrador.

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