Certificado “Residuo Cero” de AENOR ¿a qué se refiere?

Certificado sostenibilidad

La gran cantidad de residuos que generan las empresas se ha ha convertido en un verdadero reto medioambiental. Cada día aumentan de manera global los residuos que se producen pero, el verdadero problema, está en el abandono de los mismos o en una gestión inadecuada.

Si bien es cierto que cada vez somos más conscientes en materia de sostenibilidad, aún queda mucho camino por recorrer. Los impactos de la contaminación en el medioambiente no solo afectan al suelo en el que se acumulan los residuos, el agua y el aire también se ven afectados y, por tanto, la salud humana se ve comprometida.

Sin embargo, cuando los residuos se gestionan de forma adecuada y se reciclan, vuelven a ser recursos útiles que garantizan la sostenibilidad económica y tienen un efecto positivo en la conservación de los recursos naturales y los ecosistemas.

El modelo de economía circular persigue, precisamente, cambiar la gestión de residuos actual por acciones de prevención y valorización de residuos que incluyen la reutilización, el reciclaje y el ahorro energético. 

Economía circular de El Corte Inglés

En este sentido, la certificación Residuo Cero, se enmarca en la línea de actuaciones de sostenibilidad aprobadas por la OCDE, PNUMA, G20, PEMAR, Unión Europea y España para la aplicación efectiva de la economía circular en empresas e instituciones.

El certificado Residuo Cero de AENOR reconoce a aquellas organizaciones que valorizan las distintas fracciones de residuos que generan evitando que tengan como destino final la deposición en vertederos.

Este reconocimiento no alude a la no generación de residuos, sino a una gestión organizada de los mismos que permita reducir su proliferación, prepararlos para ser reutilizados y/o transformar el residuo en materias primas, reintroduciéndolas en la cadena de valor.​

Grandes superficies como El Corte Inglés, Consum, Capsa Food, PROSOL, Peugeot o el Banco Santander ya han conseguido implemetar la economía circular en su estrategia interna y han sido reconocidas como empresas Residuo Cero por AENOR.

El desperdicio de alimentos aumenta durante el confinamiento

naturlii conservar alimentos sin desperdicios
Basura, La Contaminación, Residuos

Los hogares españoles desperdiciaron un 12% más de comida durante las primeras semanas de confinamiento. La principal causa es el traslado del consumo extradoméstico a los hogares. ¿Quiere decir que hicimos acopio de grandes cestas de la compra y parte de ello acabó en el contenedor? Puede ser.

Se calcula que cada español malgastó 4,7 euros por semana durante el período de alarma, en comparación con los 3,8 € de antes de esta. La fruta, verduras y cereales representaron el 60.2% del desperdicio, frente al 47.3% que suponían antes de la pandemia.

Pero no es algo que solo se dé en nuestro país. En el mundo se desperdicia casi una tercera parte de los alimentos que se producen, lo que supone que cada habitante desecha de media 177 kilos de comida al año según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

El desperdicio alimentario es la comida que se descarta durante su producción, distribución y consumo. Esta acción tiene consecuencias medioambientales, humanas y económicas, sin olvidar que provoca el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Pero, ¿por qué se produce el desperdicio alimentario?

En Europa se tiran en cada casa a la basura un 42 % de los alimentos que se compran. Durante la producción el 39%, en la restauración el 14% y por último, en la distribución un 5%.

En el campo se suele producir más de lo que luego se distribuye y también se suman aquellos productos que no llegan a las tiendas porque no cumplen ciertos criterios estéticos o de medida. El desperdicio por estos motivos es menor en países con nivel adquisitivo menor, pero en cambio ahí se desperdician porque las condiciones de producción o manipulación no son las ideales.

En los supermercados se tiende a abarrotar de productos y como consecuencia, parte de esos alimentos acaban en la basura.

Por lo tanto, el derroche se produce en toda la cadena de distribución, pero es el papel individual el que marca la diferencia, siendo cada uno de nosotros los que hemos de preocuparnos por ajustar la compra para promover un consumo más responsable.

El desperdicio de alimentos en las casas

Es más común derrochar comida en países desarrollados, no le damos la importancia que se merece. Por eso hay que sensibilizarse.

Algunas de sus causas son: alimentos que sobran en los platos, mala conservación en el frigorífico, no comerlo a tiempo, productos quemados, mal preparados.

Cómo evitar el desperdicio de alimentos en casa

1. Organizándonos: rotar el contenido en la nevera, debe estar lo más viejo delante.  

2. Planificando la compra: crea un menú semanal que esté a la vista de todos los miembros de la familia. Así todos sabrán lo que toca, y sea quien sea el que hace la compra sabrá cuáles son los productos que tiene que comprar para no hacer una adquisición aleatoria o por impulsos.

3. Cocina de aprovechamiento: termina paquetes abiertas o excedentes de cocinados para preparar croquetaso burritos).

4. Comprando a granel para reducir el uso de plástico y adquirir alimentos de cercanía, que además de acelerar la economía local, disminuyen la generación de gases.

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2. Aprovechando la tecnología: existen apps como TooGoodToGo o WeSaveEat que reducen el desperdicio alimentario en los sectores del comercio y la restauración.  Permiten al cliente comprar comida que se iba a tirar por un precio más barato, yendo a recoger los productos antes del cierre del establecimiento.

Samsung obtiene la categoría “gold” en sostenibilidad

Edificio sin residuos

La reducción de la huella ecológica empieza a ser uno de los  objetivos principales de las grandes corporaciones mundiales. La preocupación por el medioambiente y por crear entornos laborales sostenibles se ha extendido ampliamente durante los últimos años, coincidiendo con el aumento de la visibilidad del problema por organizaciones ecologistas.

El abandono de prácticas altamente contaminantes para el planeta es uno de los mayores retos a los que nos estamos enfrentando en la actualidad. Este reto sostenible no es una nueva moda si no una obligación, y la empresa líder en productos tecnológicos Samsung tiene mucho que decir al respecto. “Las estrategias de sostenibilidad son ahora una obligación para cualquier negocio, por lo que seguiremos trabajando para garantizar la sostenibilidad del entorno en el que vivimos y en el que nos movemos”, aseguró Chanhoon Park, vicepresidente de infraestructuras tecnológicas globales de Samsung Electronics. 

Recientemente,  Samsung ha sido galardonada con la clasificación Gold por su gestión de cero  residuos en vertederos. “Esta validación es la prueba del cuidado y esfuerzo que nuestros empleados de todo el mundo están haciendo para proteger el medioambiente”, comentaba Chanhoon Park, vicepresidente de infraestructuras tecnológicas globales de Samsung Electronics.

Samsung, que es líder mundial en tecnología avanzada de semiconductores, reafirma su compromiso con la administración ambiental a través del diseño de programas de sostenibilidad. Estos programas pretenden minimizar la huella ambiental al cambiar los métodos de gestión de residuos, desde el tratamiento térmico o la eliminación de vertederos hasta el reciclaje y la reutilización.

El reconocimiento lo otorga UL, una organización de certificación de seguridad global

Las campañas de sensibilización de empleados para la reducción de residuos también han sido clave para obtener la validación UL Zero Waste to Landfill en todas sus ubicaciones globales. Los emplazamientos de semiconductores de Samsung en Corea del Sur, Estados Unidos y China cumplen con el requisito del desvío de más del 95% de de desechos a través de métodos que no involucran tratamiento térmico. 

En particular, el edificio Samsung DSR en Hwaseong, Corea, que alberga a la mayoría de su personal local de I + D en semiconductores, está validado para Zero Waste to Landfill a nivel de platino para lograr una desviación del 100% de los desechos.

Alternativas eco para la higiene femenina

Alternativas a las compresas y tampones tradicionales

La menstruación femenina es un proceso biológico inevitable, pero lo que sí podemos evitar son los residuos que generamos. Durante la vida fértil de una mujer se producen alrededor de 300 kg de residuos no biodegradables que, además, tampoco se pueden reciclar. Las compresas y tampones tradicionales acaban en vertederos e incineradoras, con el impacto medioambiental que esto conlleva.

Durante años hemos visto cómo distintas marcas de higiene femenina emiten comerciales en televisión donde se frivoliza con la menstruación. Los anuncios presentan mujeres sin dolor menstrual, haciendo acrobacias y sangrando azul. ¿Es que alguna mujer en el mundo menstrúa de color azul?

Si al impacto ecológico y a la estigmatización que los productos de higiene femenina tradicional tienen le sumamos el desembolso económico que suponen, solo nos queda buscar una alternativa. ¿Sabías que en España los productos de higiene femenina no están considerados como un bien de primera necesidad y se tasan con un 21% de IVA?

¿Por qué son las compresas tradicionales tan contaminantes?

La composición de las compresas tradicionales es bastante ambigua, y esto no deja de sorprender pues los componentes quedan a la elección del fabricante. La legislación comunitaria no obliga a especificar qué contienen a pesar de ser un producto que está en contacto continuo con la piel.

Habitualmente las compresas tradicionales están compuestas por un núcleo absorbente de celulosa vegetal blanqueada químicamente y, normalmente, también se le añade algún tipo de SAP (polímero superabsorbente en polvo cuya función es contener el flujo convirtiéndose en gel al contacto) que es derivado del petróleo. También suelen están hechas con algodón mezclado con fibras sintéticas y plásticos adhesivos, neutralizadores del olor y color, todos derivados del petróleo.

¿Tienen algún riesgo para la salud los productos tradicionales para la higiene femenina?

La respuesta es un rotundo sí. El uso de compresas está relacionado con la irritación y escozor de los genitales. Además, muchas mujeres presentan malestar después de su uso, y es que no podemos olvidar que la piel es altamente permeable y absorbe los productos con los que se halla en contacto pasándolos al torrente sanguíneo.

Por otro lado, el uso de tampones es incluso más peligroso porque puede provocar el Síndrome del Shock Tóxico que, en el peor de los casos, puede provocar la muerte.

¿Qué alternativas hay?

Las alternativas ecológicas, económicas y que protegen tu salud son:

  • Copa menstrual: tiene una vida útil de entre 5 y 10 años. Está fabricada con silicona médica hipoalergénica que no desprende ningún tóxico y su precio varía entre 15€ y 20€. Te contamos todo lo que tienes que saber para elegir copa menstrual en este vídeo.
  • Compresas de tela ecológicas: son reutilizables y las puedes encontrar de tela de algodón orgánico. Están compuestas por una tela que recubre los recambios absorbentes que son lavables. Las compresas y salva slip de tela tienen una vida útil muy grande y se adhieren con corchetes. Puedes encontrar packs de 6 por 30€.

Organiza tu boda al estilo Zero Waste

Evento sostenible

Una boda estándar genera en torno a 20 kilogramos de residuos plásticos que acaban en vertederos, océanos y contaminando nuestro medioambiente. Esto es, desde luego, un impacto importante para nuestro ecosistema, por lo que antes de empezar a organizar tu boda y gastarte gran cantidad de dinero en cosas que solo tendrán un uso, te animamos a que hagas de tu boda un evento Zero Waste.

Nos centraremos en la sostenibilidad, desde los atuendos hasta los adornos florales, sin olvidarnos de las invitaciones, el banquete y su menaje y, por supuesto, los anillos.

Boda zero waste desde cero: por dónde empezar

La meta es reciclar, reusar, reutilizar y evitar generar residuos. Incluso si no se alcanza la meta Zero Waste por completo, se reducirá en gran parte el impacto medioambiental y hará tanto a los novios como a los invitados como a todas las personas encargadas de la organización de la boda mucho más conscientes del compromiso que todos tenemos con nuestro entorno.

La clave del éxito está, precisamente, en promover el consumo responsable y dejar claro a los organizadores de tu boda, a los proveedores y a los trabajadores del lugar donde finalmente decidas realizar tu boda que estás plenamente comprometido con el objetivo Zero Waste. También deberás ser lo suficientemente flexible como para facilitarles el trabajo.

“Te sorprenderías de la cantidad de cosas de segunda mano que puedes encontrar si abres tu mente y pones esfuerzo en rebuscar” afirma Bea Johnson, pionera del movimiento Zero Waste. Además, si consigues centrarte en la calidad de lo que escoges en vez de en la cantidad, será mucho más fácil conseguir tu objetivo Zero Waste.

En fin, con un poco de creatividad, podrás disfrutar de una boda cero residuos en la que, además de celebrar el amor entre dos personas, se festejará el compromiso con el medioambiente. Aquí te dejamos algunas ideas.

  • Vestido y traje de los novios. En cuanto a los atuendos de los novios tienes que tener en cuenta que es ropa que solo llevarás una vez en tu vida por lo que aquí puedes marcar la diferencia. Las tiendas de segunda mano son una gran opción, aunque también puedes alquilar tu vestido o traje de novio si estás seguro de que nunca más lo vas a usar, que básicamente es lo normal. Otra opción es comprar un vestido que sepas que puedes reformar y darle una nueva vida una vez tu boda haya terminado.
  • Decoración floral. Elige flores de temporada que encuentres de forma natural y no requieran de grandes distancias de transporte que se traducen en emisión de gases contaminantes. Si quieres reducir al máximo los residuos que generes, asegúrate de que tu florista no usa espuma química para fijar los centros florales, ya que es uno de esos productos que no se biodegradan y es totalmente innecesario. Al finalizar la boda dona las flores a familiares o a alguna organización que las dará otra vida.
  • Invitaciones. Son otro aspecto a revisar. La mejor alternativa es enviar invitaciones por email y, para aquellas personas que no tengan internet o que realmente quieran una invitación física, recuerda hacerlas de papel reciclado e incluye en cada una de ellas un par de semillas para que las planten.
  • Menú. El banquete de bodas normalmente no genera ningún residuo plástico, sí vidrio que debe acabar en el contenedor verde y, en todo caso, desperdicios orgánicos con los que se puede hacer compost. Reparte la comida sobrante entre tus invitados, de esta forma no acabará en la basura. Sin embargo, sí deberías poner atención a la cubertería que vas a utilizar en la boda, es el punto más conflictivo en el que más plástico se tiende a usar. Olvídate de los platos, vasos y cubiertos desechables. Utiliza todo de cristal y evita menaje de usar y tirar.
  • Maquillaje. Opta por las marcas ecológicas y respetuosas con el medio ambiente. Te damos algunas pistas en este artículos sobre cosmética sostenible.
  • Prohíbe las pajitas de plástico de un solo uso para las bebidas. No son necesarias. En caso de que te gusten especialmente, opta por alternativas como las pajitas de semilla de aguacate o las de acero inoxidable.

Por último, hablaremos de los anillos, con este gesto empieza todo y, además, te acompañarán toda tu vida. No elijas joyería producida de forma masiva, quizás encuentres algún anillo bonito en tiendas de antigüedades o en algún comercio de cercanía que use materiales extraídos de forma sostenible.

¡Pásate al Zero Waste!

Here's how this couple planned a zero-waste wedding

Party favors. Flowers. Name cards. These are just some of the traditional wedding items that sustainable clothing designer Zero Waste Daniel and his husband Mario had to re-think when planning their zero-waste wedding.

Posted by CNN on Thursday, 21 November 2019

Consumo responsable, ¿por qué debemos cambiar nuestros hábitos?

naturlii conservar alimentos sin desperdicios

Los problemas medioambientales que hoy está sufriendo nuestro planeta tienen una causa muy clara: la forma en la que el ser humano produce y consume. No tenemos en cuenta que vivimos en un mundo con recursos limitados, vivimos como si dispusiéramos de recursos infinitos, y esto no está ligado únicamente a las grandes corporaciones que son, sin duda, las que más destrucción ocasionan.

Todos estamos involucrados, pues está en nuestra mano controlar qué consumimos, cuándo lo consumimos y por qué lo consumimos, para así poder reducir la demanda de bienes. La solución pasa por adoptar un nuevo estilo de vida basado en el consumo responsable.

¿Qué es el consumo responsable?

Consumo responsable es un concepto que defiende que los seres humanos deben cambiar sus hábitos de consumo ajustándolos a sus necesidades reales y a las del planeta, y escogiendo opciones que favorezcan el medio ambiente y la igualdad social.

Según Greenpeace, los criterios básicos del consumo responsable son: comercio local con bajas emisiones de dióxido de carbono (CO2) y la cercanía entre productores y consumidores; un proceso de producción respetuoso con el ambiente con uso nulo o mínimo de insumos químicos, promoción de la biodiversidad, prácticas de conservación de suelos, manejo sustentable del agua y mantenimiento de los ecosistemas así como la reducción de embalajes; un comercio justo y socialmente responsable que asegure el respeto de las culturas, buenas condiciones de trabajo y procesos de toma de decisiones incluyentes y democráticos, en una relación comercial basada en la transparencia.

¿Cómo puedo ser un consumidor responsable?

Ser consciente de la huella ecológica que dejas te hará darte cuenta de todos los hábitos que debes ir cambiando en tu día a día. Es necesario que desechemos la idea de comprar y tirar para convertirnos en consumidores responsables. Según un estudio realizado por la OCU y NESI, “el 73% de los españoles ya toman decisiones de consumo por motivos éticos o de sostenibilidad” pero todavía queda un camino muy largo por recorrer.

Para practicar un consumo responsable:

  • Plantéate seriamente la cantidad de cosas que tienes y no necesitas. Algunas de las que sí necesitas son víctimas de la obsolescencia programada, pero otras muchas se pueden arreglar para que vuelvan a ser utilizadas.
  • Reduce la cantidad de plástico que utilizas. Utiliza envases reutilizables de vidrio y haz la compra a granel. Utiliza bolsas de tela e invierte un poco más en productos no plásticos. A la larga la inversión inicial se revertirá en beneficios.
  • Escoge los productos de Comercio Justo en todos los ámbitos. Hay una gran variedad de alternativas que seguramente desconoces, no solo en alimentación, también en productos de higiene, cosmética…
  • Consume productos de proximidad ayudará a mejorar la economía del entorno en el que vives y conseguirás reducir el impacto medioambiental.
  • Opta por las alternativas responsables, éticas y transparentes de sectores como la conectividad, la banca y la electricidad. La energía limpia es uno de los objetivos principales del consumo sostenible, evita el uso de combustibles fósiles siempre que puedas.

¿Cuáles son los principales beneficios derivados del consumo responsable?

  • Apuesta por la igualdad. Cuando compras productos avalados con el sello de Comercio Justo, acudes a comercios locales o directamente al agricultor, contribuyes a crear un entorno equilibrado para todos los habitantes del planeta.
  • Protección del medio ambiente y dejar a las generaciones venideras un entorno saludable. Ser un consumidor responsable no implica solo pensar en el estilo de vida que estás llevando en un momento dado, sino también pensar en las consecuencias que tus actos tendrán en un futuro.
  • Ahorro. Un consumo responsable de recursos está relacionado con un ahorro económico. El ahorro de energía es una tarea indispensable que tenemos pendiente, y es que no solo beneficia a nuestra economía, sino que también contribuye al mantenimiento de nuestro entorno.

El mejor ejemplo de consumo responsable: la alimentación.

Los datos en este ámbito son desesperanzadores. Según datos de la FAO, en el mundo se desperdician al año 1.300 toneladas de alimentos, de las cuales 7.7 se desperdician en España, el equivalente a las siguientes cifras:

  • Huella hídrica: en los alimentos desperdiciados se gasta tanta agua como 100 millones de piscinas olímpicas.
  • Coste económico: el valor del desperdicio equivale al PIB de países como Suiza o Turquía.
  • Huella de carbono: el desperdicio genera emisiones como 550.000 millones de coches al año.
  • Uso de suelo: se dedica una superficie equivalente a 1.400 millones de campos de fútbol al desperdicio alimentario.

En el mundo se desperdician al año 1.300 toneladas de alimentos

Te dejamos algunos consejos para ser consumidor responsable en este ámbito:

  • Planifica tu menú semanal.
  • Haz una compra responsable: lleva tu lista y compra sólo lo que necesites.
  • Establece un presupuesto. Tirar comida daña tu economía.
  • Consume la comida por orden de entrada, la más antigua primero.
  • Cocina solo lo que vayas a consumir.
  • Aprovecha las sobras.
  • Redistribuye y recicla.

Filtros y purificadores para limpiar el agua y respetar el medio ambiente

carbon activo agua

Tomar agua parece una tarea que no requiere una toma de decisiones trascendentales que podrían tener repercusiones a la larga, es decir, tienes sed y bebes. Sin embargo, la procedencia de este agua puede dar más de un quebradero de cabeza porque hay quienes no soportan el sabor metálico del agua del grifo y apuestan por el agua embotellada y hay quienes prefieren prescindir de las botellas para tener la conciencia tranquila por su compromiso con el medio ambiente.

El problema que puede generar la decisión de decantarse por el agua del grifo es saber si su calidad es aceptable y si se puede beber. La OCU señala que en general en España lo es, aunque la costa mediterránea podría ser problemática en este sentido. El Mundo publicó un mapa en el que desgrana la calidad del agua por provincias. Existe la posibilidad de comprobar la calidad del agua en un laboratorio privado, donde este estudio no es gratuito.

Filtro vs. purificador ¿cuál es la mejor opción?

La diferencia entre un filtro y un purificador es sustancial pues en el primero de los casos solo se evita que trasciendan partículas sólidas que están en el agua a  nuestro vaso. Los purificadores, por su parte, tienen como objetivo eliminar cualquier sustancia disuelta en el agua que podría ser perjudicial para una persona.

Los filtros suelen estar hechos de unas mallas o tejidos que recogen los residuos, mientras que los purificadores emplean técnicas más avanzadas para cumplir con su función. En algunos de ellos se emplea carbón activado, que tiene como función absorber moléculas nocivas y en otros, por ejemplo, rayos ultravioleta.

El mercado está lleno de filtros y purificadores, pero su uso está asociado a ambigüedades

A la hora de elegir qué comprar, probablemente lo primero que se te ha venido a la cabeza es la jarra Brita. sus modelos Marella y Elemaris fueron probados por la OCU junto a otras jarras de características similares entre las cuales estaban: ATA JH01, TEFAL Kiara, AUCHAN Alcampo, ARIETE Hidrogenia 130, modelo 2800a, LAICA Stream Line, BIOCERA Anti-oxidant Alkaline y AQUALIS Star Lyf. Ninguna de ellas cumplía con todos los estándares pero la que más se acercaba era la Jata JH012.

Los filtros de osmosis inversa también están bastante extendidos y son comúnmente conocidos. Su instalación no es barata pues puede rondar cerca de mil euros, aunque hay opciones que rondan los 100. Además. requiere un reembolso anual de manutención. La OCU señaló que a la hora de hacerse con un aparato de este tipo se desecha entre un 80% y 90% del agua, por lo que es un sistema poco respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo, su eficacia para limpiar el agua está probada siempre y cuando esta no sea salada ni no potable.

El carbón activo es una apuesta que se ve incluso en tiendas ecológicas. El uso de este material para filtrar el agua con jarras sale más barato que con los tradicionales, pues uno de ellos dura medio año, mientras que el de Brita dura algunas semanas. También cabe destacar que es reutilizable y se puede usar para desodorizar. Es muy recomendable para el uso casero.

Por último, la antes mencionada luz UV, que también sirve para purificar el agua hace su trabajo eficazmente. Sin embargo, no elimina las partículas sólidas que sí elimina un filtro. La gama de precios de este tipo de purificadores oscila entre varios cientos y más de mil euros, por lo que no es barato.

Un embalaje biodegradable y comestible que alarga el buen estado de la comida

La investigadora brasileña Farayde Fakhouri ha creado un embalaje biodegradable para los alimentos que alarga su buen estado. El innovador material ha sido desarrollado en el Centro TECNIO vinculado a la Universitat Politècnica de Catalunya y está hecho de materias primas de origen vegetal combinadas con otros materiales lo cual también lo convierte en comestible.

En la Universitat Politècnica de Catalunya se están dando pasos para conseguir un embalaje zero waste para los alimentos

El embalaje se ha probado con fresas cuya superficie tardó más en recubrirse de hongo. Es un descubrimiento revolucionario dadas las cantidades de alimento que se desechan y los envases de plástico de un solo uso que se emplean. Aludiendo a los datos de Stop Food Waste Day del 2019, la creadora del embalaje dijo que es necesario actuar ante el “gran desperdicio global de alimentos, que se calcula en un 33% de la producción total y un 45% de frutas, verduras y hortalizas”.

España de espaldas y cuesta abajo: medidas escasas y regionales

En verano del 2019 El País reportaba que el desperdicio de alimentos ha crecido entre el 2017 y 2018 un 8,9%, lo que se tradujo en 1.339 millones de kilos de comida no aprovechada adicional. Sin embargo, no hay una ley nacional que ponga medidas en esta materia y la Unión Europea lo incluye como una medida más en su plan impulsor de una economía circular.

A nivel de autonomías se están creando proyectos diversos que podrían frenar el desperdicio de la comida. Uno de los territorios que más pasos dan en esta dirección es Cataluña. Rercientemente, el Parlament aprobó en febrero de 2020 la primera ley de Europa que tiene como objetivo frenar el despilfarro de los alimentos.

Esta ley incluye medidas como la obligación de los supermercados a incentivar la venta de productos que se acercan a su fecha de caducidad o que tienen desperfectos, que sin embargo, siguen siendo aptos para el consumo. A su vez los restaurantes tendrán que ofrecer de forma gratuita a sus clientes envases biodegradables y compostables para que se puedan llevar los restos de la comida a su casa.

A su vez, el gobierno autonómico de Castilla la Mancha apostó por la creación de un Foro de Consumo, algo que dio a conocer José Luis Escudero, el consejero de Desarrollo Sostenible. Este organismo tendrá funciones de asesoramiento que ayuden a trazar las líneas de actuación para dejar de tirar comida.

Iniciativas privadas que ayudan aprovechar mejor la comida

La aplicación móvil originaria de Barcelona Too Good to Go se lanzó en 2016 y se puso como objetivo incentivar la venta, a un precio reducido, de alimentos que los supermercados, los restaurantes o las cafeterías fuesen a tirar pronto.


Ellos mismos indican que España es el séptimo país que más comida tira de la Unión Europea y que cada hogar gasta anualmente de media 250 euros en alimentos que nunca se consumen.

El funcionamiento de Too Good to Go

Las empresas suben a la aplicación paquetes de alimentos que no han podido vender y los usuarios los reservan. Su precio suele ser de unos pocos euros. A la hora programada deben acudir al establecimiento para recogerlo. La Youtuber RoEnLaRed hizo un vídeo en colaboración con Too Good To Go en el que muestra la dinámica.

Restaurantes zero waste: el futuro pasa por el uso de ateriales reciclados y proveedores locales

De la crisis a una nueva realidad, tocará readaptar muchos negocios a la nueva realidad que se acerca a pasos agigantados porque Europa apuesta por atravesar la senda verde lo antes posible. La firma del Pacto Verde y la solicitud de la aceleración por parte de varios países, entre ellos España, de las medidas situará a todos en una nueva tesitura en la que todos tendrán que demostrar ingenio para encajar en el futuro sin desperdicios.

Uno de los sectores que constantemente está en el punto de mira por la cantidad de desperdicios que generan es la restauración. No es que lo que tiren sea altamente contaminante, sino que gran parte de su “basura” son alimentos que son aptos para comer.

La legislación establece limitaciones bastante obvias, como la que dice que lo que sale una vez de la cocina si no se come se debe tirar. Esto junto a una cultura donde no existe la costumbre de pedir las sobras para llevar es un problema para el medio ambiente.

No hay datos abiertos sobre el desperdicio de comida en restaurantes en España desde 2011, pero sí se sabe que en 2018 que los hogares tiraron 1.339 millones de kilos o litros de alimentos. Esto supuso un incremento de desperdicio alimentario respecto a los años anteriores que se explicó con un incremento de temperaturas.

Gran parte de esos alimentos ni siquiera fueron elaborados para ser consumidos, se tiraron en su estado original por lo que cabe preguntarse más bien por qué la gente compra demás y compra cosas que no consumirá.

El desperdicio de comida es un problema global y es necesario que los restaurantes adopten una forma de funcionamiento distinta

Con esto en mente se puede decir que parte la responsabilidad del desperdicio de los alimentos en los restaurantes también es del cliente, por lo que desde los propios negocios se debe incentivar al consumo responsable y a no temer a llevarse las sobras.

Los desperdicios alimentarios no son el único problema al que tendrán que enfrentarse los restaurantes. En la actualidad existen establecimientos con la vocación de alimentar a los clientes y ser limpios. Es posible que su fórmula de negocio que puede resultar incluso exótica se extienda a todo el sector ante la imposibilidad de mantener unos hábitos y métodos de trabajo poco sostenible.

¿Cómo son los restaurantes zero waste?

Como paradigma de establecimiento sostenible en Europa es el Restaurante Silo que como carta de presentación tiene el siguiente vídeo:

Los ejes de actuación de los restaurantes zero waste en materia de protección de medio ambiente giran entorno a la apuesta por un modelo de negocio hiperlocal con una fuerte apuesta por el entorno rural. Sus proveedores viven alrededor y todos los productos que adquieren son frescos y a ellos adaptan su menú. Para evitar que la comida acabe en la basura ajustan las porciones y de las sobras hacen compost natural que luego regalan. En su caso el uso de los productos frescos es indiscutible porque de este modo evitan los plásticos.

Y respecto a los materiales, todo su mobiliario es reciclado, algo que permite evitar el gasto de materiales vírgenes. A nivel de interiorismo es positivo en tanto que es original, los muebles que se suele comprar en franquicias tienen poco carácter, por lo que de esta forma se puede atraer clientela.

Oler bien y no contaminar: aseo y rutina zero waste para el cuidado de la piel

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A estas alturas es posible que a nadie le haya que repetir que tiene que cerrar el agua cuando se jabona en la ducha porque produce un gasto innecesario. Pero ducharse y ser zero waste implica un poco más de esfuerzo.

Para darse cuenta de la cantidad de deshechos que generamos al ducharnos es tan sencillo como ir al baño y contar los botes y productos de plástico de un solo uso que tenemos: un champú, un acondicionador, la mascarilla, el gel, una esponja sintética, entre otros.

A lo mencionado anteriormente le hay que añadir las cremas hidratantes y el sinfín de productos de cuidado que cada cual tiene en su rutina.

Para todo ello existen alternativas mucho más respetuosas con el medio ambiente y que a la hora de la verdad no distan tanto de los productos que la mayoría compra en el supermercado, en la droguería o en la peluquería.

Las alternativas sin plástico para el aseo personal

  • Apuesta por lo sólido

Aunque lo primero que se nos viene a la cabeza al hablar de productos sólidos son los jabones para el cuerpo y las manos. Sin embargo, hay champús e incluso acondicionadores que se pueden conseguir en tiendas como la mencionada en el vídeo, Sana Biocosmética. Otra alternativa y probablemente la más conocida y accesible en cuanto a puntos de venta físicos es Lush o amazon.

  • El DIY es una opción

Youtube está lleno de recetas para productos zero waste relativamente sencillos y cuyos ingredientes se pueden comprar en herbolarios. Entre los productos con los que podemos experimentar están las cremas hidratantes y los perfumes.

Una de las grandes ventajas del DIY en la cosmética es que sabemos qué nos echamos en la piel y podemos optar por ingredientes naturales. También da la opción a ajustar exactamente los aromas al gusto de cada uno y la fórmula más cómoda, ya que hay recetas de productos tanto sólidos como líquidos.

Aunque requiera paciencia y algo de tiempo libre a la larga no solo se reduce los desechos, sino que sale más barato.

  • Botes reutilizables de materiales que se pueden reciclar

En el mundo del DIY es lo habitual, puesto que cuando se acaba un producto se elabora de nuevo y se rellena el bote. Sin embargo, existen empresas que ofrecen envases de materiales duraderos como el aluminio y al terminar su producto se les reenvía los envases y los rellenan de modo que impulsan una economía circular.

  • Las esponjas de origen natural son un mundo por descubrir

En la actualidad es sencillo encontrar esponjas naturales en tiendas físicas que pueden sustituir a las sintéticas y que además pueden cumplir con más funciones como la exfoliación. Entre las más comunes están la esponja marina, la luffa y la konjac.


Hay que ser consciente de que algunas de ellas están blanqueadas pero es por un tema de estética y luego están las konjac a las que se añade diversos ingredientes que aportan beneficios extra para la piel.

Tanto la luffa como la konjac son de origen vegetal. La primera es una especie de calabaza y la segunda está hecha de raíces. La esponja marina es de origen animal, por lo que no es una buena opción para los veganos o para quienes solo consumen productos libres de crueldad animal.

  • Una piedra pómez mejor que una lima para las durezas

Las piedras pómez son de origen natural y su desgaste no supone la generación desechos plásticos como sucede con las limas específicas para las durezas de los pies que suelen tener un mango no biodegradable.

  • Desmaquillantes reutilizables

Para limpiarnos la piel a diario podemos usar toallitas reutilizables de algodón y así evitar las de un solo uso. El uso responsable de nuetros recursos es el mejor ejercicio que podemos hacer cada día para cuidar del Planeta.