Bioplásticos, ¿la solución definitiva al plástico de un solo uso?

El plástico es la gran pandemia que asola nuestro planeta. 150 son los años que tarda en degradarse una bolsa bolsa de plástico y 1.000 los que tarda una botella hecha con PET en desaparecer. En el mundo se fabrican cerca de 300 millones de toneladas de plástico cada año a partir de combustibles fósiles y la mayoría son de un solo uso. El plástico es, sin duda, uno de los peores residuos que generamos y también uno de los más contaminantes, por eso, hay que encontrar una solución eficaz.

¿Qué es el plástico de base vegetal y cómo se fabrica?

Al parecer, la solución pasa de nuevo por las plantas. Podemos empezar a cuidar el medioambiente con plásticos fabricados a partir de azúcares vegetales en lugar de combustibles fósiles. Este material ecológico, diseñado por la empresa de productos químicos renovables Avantium, se obtiene a partir de los azúcares de maíz, trigo o remolacha, los cuales se dividen en estructuras químicas para formar furanoato de polietileno, el plástico de plantas.

Hasta ahora, las pruebas en el laboratorio han demostrado que el plástico vegetal puede descomponerse en un año usando un compostador o varios años si el producto se deja a la intemperie. Esta capacidad de descomposición en un tiempo relativamente corto significa que los vertederos dejarán de estar formados por montañas de plástico que nunca desaparecen. Pero los plásticos vegetales no son un concepto nuevo. 

¿En qué productos encontraremos el plástico vegetal?

El material en cuestión es lo suficientemente resistente como para contener bebidas carbonatadas. Quizás por esto, empresas como CocaCola o Carlsberg, ya han contactado con Avantium para utilizar su tecnología en próximos productos. Danone también se ha interesado por la propuesta y podría empezar a comercializarse para 2023.

¿Por qué los bioplásticos son mejores que los plásticos convencionales?

La principal razón es que no usa ningún derivado del petróleo en su fabricación. El bioplástico puede fabricarse a partir de ácidos polilácticos (PLA) que se encuentran en las plantas, pero también puede hacerse a partir de polihidroxialcanoatos (PHA) a partir de microorganismos.

Los expertos aseguran que, aunque los bioplásticos actuales son mejores que los plásticos convencionales basados en combustibles fósiles, no son la solución definitiva porque no son del todo biodegradables y su proceso de fabricación se sigue haciendo en plantas industriales que dañan el medioambiente.

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