La deforestación y la ganadería intensiva son un peligro para la salud y para el planeta

ganaderia

La epidemia sanitaria provocada por el COVID-19 ha hecho que el mundo entero se haya volcado en dar respuestas a todas las preguntas sobre la aparición de la enfermedad. Es evidente que es de origen zoonótico y las pistas desde el principio apuntaron hacia los murciélagos y hacia los pangolines. Un estudio realizado por dos investigadores escoceses reveló que el 73 % de las enfermedades infecciosas son de esa índole.

El SARS, el MERS y el Ébola también comenzaron por el contacto con animales salvajes. Por ello, WWF reporta la necesidad de mantener unos ecosistemas saludables para evitar enfermedades zoonóticas en  en un futuro. La destrucción de los mismos supone la ruptura de las cadenas naturales que existen entre las especies y se genera una situación de mayor peligro de contagio de animales a personas.

Mismamente la destrucción de bosques mediante talas masivas incrementa en gran medida la posibilidad de tener contacto con animales salvajes que pierden su hábitat natural. Estas talas no solo se llevan a cabo para obtener madera, pues factores como el crecimiento de la población y la necesidad de un mayor espacio para la construcción de viviendas o carreteras influyen significativamente.

La destrucción de los ecosistemas favorece la propagación de enfermedades zoonóticas

Greenpeace señala directamente la ganadería intensiva como uno de los principales factores que incrementan el riesgo de contraer una enfermedad zoonótica. El porcentaje de deforestación que implica a nivel mundial se sitúa entre el 75% y el 80%. A su vez el 31% de las enfermedades infecciosas se originaron debido a la destrucción de las selvas tropicales.

Si se cerca más al tema en la ganadería industrial, se abre la puerta a una realidad que no se puede ocultar, y es que las enfermedades provenientes de animales no solo provienen de fauna salvaje. Los animales criados para el consumo también pueden ser un foco de enfermedades infecciosas, prueba de ello son las gripes porcina y aviar.

Por qué el modelo de ganadería actual es insostenible

Para tener una referencia, en España la producción de alimentos de origen animal de manera industrial se distribuye de la siguiente forma:

  • 93,7% la carne de cerdo
  • 94,2% la carne de ave de corral
  • 80,6% de los lácteos

El modelo productivo intensivo en el ámbito de la ganadería hace que la carne sea de peor calidad y por ende no tenga las propiedades nutricionales que debería tener. Aunque sea un ejemplo muy chocante el crecimiento que deberían realizar los pollos durante varios meses se completa en semanas.

En la Cumbre del Clima celebrada en Madrid la Plataforma Stop Ganadería Industrial denunciaba las consecuencias negativas de la producción tan masiva de carne. Una concentración tan alta de animales en un medio rural agota los acuíferos y provoca el deterioro de la calidad del suelo por sobreexplotación. El caso de la portavoz de la plataforma es paradigmático, pues proviene de una comarca aragonesa donde cada habitante toca a 15 cerdos por la concentración de la producción.

Tampoco se puede obviar las emisiones de sustancias nocivas al medio ambiente. Al aire se expulsan cantidades ingentes de amoniaco y metano y al agua nitrógeno.

Todo ello debería llevarnos a replantear nuestros hábitos de consumo pues no solo tienen repercusiones a nivel individual, como podría ser un peor estado de salud provocado por una dieta en la que se consume excesiva carne. El planeta también lo sufre porque no es capaz de disolver los efectos colaterales de la producción. Así pues, o iniciamos un camino hacia el cambio o puede que en algún momento ya no haya nada que se pueda hacer.

Aguacate: el coste de su consumo para el medioambiente ¿cuánto vale?

Algunas poblaciones del mundo tenían verdaderos tesoros y ahora solo tienen muchos problemas. Esta es la triste historia que acompaña al incremento del consumo de los superalimentos en los países más ricos. El cultivo del aguacate o la quinoa se ha disparado en sus lugares de origen para satisfacer toda la demanda externa. Esta tendencia ha puesto en jaque sus ecosistemas y en muchos casos, la vida de los propios agricultores y sus familias.

Quizá el aguacate sea el ejemplo paradigmático. El llamado “oro verde” es originario de países como México o Chile cuyos pueblos se han alimentado de él durante milenios. Caracterizado por su alto contenido graso y una buena cantidad de vitamina E, el aguacate llegó a otros países y se empezó a incluir en todo tipo de comidas: tostadas, ensaladas, etcétera. Desde 1995 su consumo en países como Estados Unidos ha incrementado en un 443%.

El aumento de la demanda fuerza varias cosas: la subida de los precios y una mayor presión al ecosistema. La región chilena de Petorca ha reportado sequías intensas en los últimos años y si bien algunos culpan de ello al cambio climático, la realidad es que la economía local basada parcialmente en el cultivo del aguacate intentó satisfacer la demanda externa dejando los ríos secos. Además, hectáreas y hectáreas de selvas y bosques han ido desapareciendo para tener más espacio de cultivo para el “oro verde”.

El incremento del consumo de los “superalimentos” en los países más ricos perjudica gravemente la economía, la seguridad y el entorno natural de los productores

Por otra parte, sus elevados precios atrajeron la atención cárteles de droga que buscaban nuevas formas de ingresar dinero. Los agricultores de estados como Michoacán en México sufren sistemáticamente chantajes y violencia.

Sin embargo, los problemas asociados al cultivo masivo de esta fruta no terminan aquí, pues no solo las poblaciones indígenas sufren las consecuencias de la sobreexpolotación de su “tesoro” que parece que los europeos o estadounidenses hemos convertido en malditos. Tantas son las ansias con las que se consume aquí el aguacate que hubo quienes vieron la oportunidad y comenzaron a cultivarlo en Málaga, Granada o en las Canarias.

Curiosamente el cultivo del aguacate en España comenzó por la iniciativa de un alemán llamado Dieten Wienberg en los años 60. El incremento de la demanda del aguacate español supone un peligro para el medio ambiente. Puede ser un grave riesgo sobre todo en Andalucía, donde cada vez las olas de calor son más fuertes y crece la posibilidad de desertificación, y es insostenible gastar 2.000 litros de agua por cada kilo de aguacates. Si la tendencia de su consumo sigue en aumento llegará un punto en el que habrá que elegir entre tener agua para el cultivo de la fruta tropical o para las personas.

Pasa con más alimentos

La quinoa no apareció en Europa por arte de magia, tiene un lugar de origen muy concreto: los Andes. Países como Bolivia, Perú o Ecuador se alimentaban de ella de toda la vida. El cultivo se ha triplicado al igual que su precio, lo cual ha hecho que los propios productores no puedan permitrse comerla. Su drama comenzó en 2013 cuando la ONU anunció El Año Internacional de la Quinoa y todos comenzaron a consumir este “superalimento” cuyo cultivo desmesurado desequilibró la balanza del ecosistema de los países andinos.


¿Los superalimentos son una super estafa?

Los expertos en nutrición se inclinan por una respuesta: sí.

El País trató este tema y el veredicto es claro: los superalimentos no existen, es marketing. Se destacan sus propiedades nutricionales para atraer a clientela que intenta compensar una mala dieta, es decir, su impacto positivo más que darse en el cuerpo se da en la mente.

Sería conveniente repensar la forma en la que consumimos alimentos porque parece que el norte lo perdimos hace tiempo. Aparte de lo evidente, es decir, para tener una buena salud, es importante consumir con cabeza para no perjudicar el medio ambiente. Si consumimos productos autóctonos de zonas remotas de la tierra debemos tener en cuenta de que nuestra compra repercutirá de alguna forma allí además de la huella de carbono que deja su transporte.

Lo que aplica a la exportación de alimentos también se traslada a otros ámbitos de la vida, incluso las tareas del hogar. El caso de las nueces de lavado procedentes de India constituye un equivalente al de la quinoa. Debido a todo ello se debe adoptar la cautela en todos los sentidos cuando decidimos consumir porque rastrear la procedencia de los productos puede salvar el planeta.

El futuro del petróleo pende de un hilo

Desde que comenzó la pandemia del coronavirus, sobre todo en Estados Unidos, a diario se reporta el desplome de los precios de los carburantes por la falta de demanda que ha ocasionado el confinamiento. De vez en cuando el precio rebota, pero al día siguiente vuelve a caer. Parece que han llegado las vacas flacas a un sector que no acostumbra a una demanda baja.

Los niveles de consumo actuales de carburantes, según reporta EFE, se sitúan en los mismos niveles que en 1973. Algo que ha permitido una notoria mejora en la calidad del aire en marzo y abril.

La crisis del coronavirus ha catapultado los precios y la demanda del petróleo varias décadas atrás

Fernado Prieto del Observatorio de Sostenibilidad puntualizó a la agencia que «el coronavirus y el confinamiento han tenido un impacto “absolutamente inusual” en el mercado de combustibles, que ha provocado un ahorro en las importaciones y la salida de divisas, con la consiguiente parada casi absoluta del automóvil, del sector de la aviación y una disminución de la demanda energética que ha reducido la quema de gas.».

¿Consumiremos menos combustible en el futuro?

Mientras el pánico se apodera de los grandes productores del petróleo que anuncian bajadas en la producción, como sucede en el caso de Rusia que la recortará en un 19% en relación con febrero, los ecologistas ven esperanza. No es para menos porque las estimaciones hablan de que el consumo de productos petrolíferos han caído un 15% en el mes de marzo y que un hipotético parón total en el transporte de mercancías haría que las emisiones de CO2 en España cayera un 27%.

La situación de la petrolífera de referencia en Europa, Brent, no es tan dramática como en Estados Unidos o Rusia, aunque los precios están en el mismo punto que hace veinte años. En los próximos años su funcionamiento se verá alterado por las medidas del Pacto Verde.

Algunas petroleras como BP, Shell, Exxon Mobil y Equinor hace tiempo que se aventuraron lanzarse al mundo de las energías renovables para no caer de su posición hegemónica en el mercado. El problema de este tándem en el que están las energías renovables y el petróleo es que la apuesta de los inversores por el petróleo reorienta el mercado hacia su uso. Ahora que su valor cae en picado existe la posibilidad de que la balanza se incline definitivamente hacia las renovables y ayudará a impulsar las políticas en materia de sostenibilidad que se avecinan en los próximos años.

Ya en 2019 casi tres cuartos de las nuevas infraestructuras para producir energía eran de fuentes renovables. En Europa y Estados Unidos estas tasas se situaron en el 70%. Un mayor problema puede suponer la producción de energía en Oriente Medio donde tan solo el 26% de la energía viene de fuentes renovables debido a sus grandes reservas de petróleo mientras que la media global del consumo de renovables según el informe de Irena fue de 34,7%.

Todos estos datos apuntan a una cosa: las energías renovables se generalizarán en algún momento. La fuerte apuesta por su desarrollo de aquí en adelante podría ser fruto de la crisis económica que se avecina y de un punto de inflexión como el que ha sido el parón mundial por una pandemia.

Lo que amenaza al Polo Norte

Las próximas décadas cambiarán el aspecto y las condiciones de vida en los diferentes lugares de la Tierra debido al cambio climático. Preocupa lo que puede suceder en el Polo Norte para el que las previsiones son trágicas. De aquí en adelante es posible que desaparezca el hielo del Ártico en la época estival, además de que recientemente se haya detectado un inusual agujero en la capa de ozono que cubre esa parte del planeta.

¿Cómo se llegó a la conclusión de que desaparecerá el hielo?

Tras el análisis de 40 modelos climáticos distintos, un grupo de investigadores procedentes de 21 institutos de investigación de todo el mundo pudieron recrear en una simulación el futuro que espera al hielo del Océano Ártico. Si las emisiones de CO2 y las escasas medidas contra el cambio climático se mantienen, el hielo desaparecerá por completo en las épocas veraniegas.

Una de las zonas más frías del planeta pierde su hielo más rápido que nunca y sufre anómalas pérdidas de densidad del ozono

Si por el contrario, estas emisiones se reducen y la temperatura no aumenta a más de 2 grados respecto a los niveles preindustriales, el hielo desaparecerá solo algunos veranos. De este modo se podrá preservar el hábitat de especies como el oso polar y las focas.

¿Qué sucede exactamente con la capa de ozono sobre el Polo Norte?

Este año se ha podido observar un fenómeno anómalo que apareció sobre el Ártico que consistió en la disminución en un 30% del grosor de la capa de ozono. Esto hizo que se abriera un agujero de un tamaño de más o menos un millón de kilómetros cuadrados sobre esa parte del planeta.

No es la primera vez que aparece un agujero en el Polo Norte pero sí es la vez que este es más grande. Los agujeros de este tipo suelen aparecer por las emisiones de gases CFC emitidos por los humanos. Los científicos señalan que este año ha habido una temperatura extrañamente baja para esa zona del planeta para ser primavera. Esta ha alcanzado -80 º C y se debe a la presencia de unas corrientes de aire frío que crearon un vórtice polar.

Para tener una referencia, el agujero que había sobre el Antártico y que está decreciendo llegó a alcanzar entre los 20 y 25 millones de kilómetros cuadrados, aunque allí las temperaturas suelen ser más bajas, por lo que es más sencillo que se abran agujeros en la capa de ozono. Además, cabe mencionar que el agujero del Polo Sur está disminuyendo.

Los investigadores esperan que el agujero se cierre pronto pues su persistencia haría que no se filtren los rayos UV del Sol que pueden dañar el ecosistema pues son nocivos tanto para los animales como para las plantas.

¿Qué supondría la destrucción de los Polos para el resto del planeta?

La NASA y la ESA monitorizan lo que sucede con los polos gracias a 11 satélites y sus previsiones para el futuro no son positivas. En la actualidad el hielo de los polos se derrite seis veces más rápido que en los años 90 y si la tendencia se mantiene el nivel del mar subirá 17 centímetros para 2100. Desde que se tiene registros el nivel del mar aumentó en 1’78 centímetros.

Se prevé que en las próximas décadas estas subidas de los niveles del agua absorban de media 100 metros de arenales costeros y para finales de siglo el mar podría cubrir unos 250 metros respecto a ahora. Las zonas más amenazadas del planeta en este sentido son las costas canadienses y australianas donde el agua podría cubrir hasta 15 mil kilómetros de arenales.

En España se calcula que de media el mar se adentraría unos 60 metros para finales de siglo en el mejor de los casos y unos 27 en 2050. Para que las tasas se sitúen en esas cifras sería necesario mitigar el cambio climático y es urgente pues las playas españolas suelen tener unos 90 metros de ancho. El avance del agua sobre los arenales nos dejaría sin playas secas según un investigador de la Universidad de Cádiz y coautor del estudio Theocharis Plomatiris.

Filtros y purificadores para limpiar el agua y respetar el medio ambiente

carbon activo agua

Tomar agua parece una tarea que no requiere una toma de decisiones trascendentales que podrían tener repercusiones a la larga, es decir, tienes sed y bebes. Sin embargo, la procedencia de este agua puede dar más de un quebradero de cabeza porque hay quienes no soportan el sabor metálico del agua del grifo y apuestan por el agua embotellada y hay quienes prefieren prescindir de las botellas para tener la conciencia tranquila por su compromiso con el medio ambiente.

El problema que puede generar la decisión de decantarse por el agua del grifo es saber si su calidad es aceptable y si se puede beber. La OCU señala que en general en España lo es, aunque la costa mediterránea podría ser problemática en este sentido. El Mundo publicó un mapa en el que desgrana la calidad del agua por provincias. Existe la posibilidad de comprobar la calidad del agua en un laboratorio privado, donde este estudio no es gratuito.

Filtro vs. purificador ¿cuál es la mejor opción?

La diferencia entre un filtro y un purificador es sustancial pues en el primero de los casos solo se evita que trasciendan partículas sólidas que están en el agua a  nuestro vaso. Los purificadores, por su parte, tienen como objetivo eliminar cualquier sustancia disuelta en el agua que podría ser perjudicial para una persona.

Los filtros suelen estar hechos de unas mallas o tejidos que recogen los residuos, mientras que los purificadores emplean técnicas más avanzadas para cumplir con su función. En algunos de ellos se emplea carbón activado, que tiene como función absorber moléculas nocivas y en otros, por ejemplo, rayos ultravioleta.

El mercado está lleno de filtros y purificadores, pero su uso está asociado a ambigüedades

A la hora de elegir qué comprar, probablemente lo primero que se te ha venido a la cabeza es la jarra Brita. sus modelos Marella y Elemaris fueron probados por la OCU junto a otras jarras de características similares entre las cuales estaban: ATA JH01, TEFAL Kiara, AUCHAN Alcampo, ARIETE Hidrogenia 130, modelo 2800a, LAICA Stream Line, BIOCERA Anti-oxidant Alkaline y AQUALIS Star Lyf. Ninguna de ellas cumplía con todos los estándares pero la que más se acercaba era la Jata JH012.

Los filtros de osmosis inversa también están bastante extendidos y son comúnmente conocidos. Su instalación no es barata pues puede rondar cerca de mil euros, aunque hay opciones que rondan los 100. Además. requiere un reembolso anual de manutención. La OCU señaló que a la hora de hacerse con un aparato de este tipo se desecha entre un 80% y 90% del agua, por lo que es un sistema poco respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo, su eficacia para limpiar el agua está probada siempre y cuando esta no sea salada ni no potable.

El carbón activo es una apuesta que se ve incluso en tiendas ecológicas. El uso de este material para filtrar el agua con jarras sale más barato que con los tradicionales, pues uno de ellos dura medio año, mientras que el de Brita dura algunas semanas. También cabe destacar que es reutilizable y se puede usar para desodorizar. Es muy recomendable para el uso casero.

Por último, la antes mencionada luz UV, que también sirve para purificar el agua hace su trabajo eficazmente. Sin embargo, no elimina las partículas sólidas que sí elimina un filtro. La gama de precios de este tipo de purificadores oscila entre varios cientos y más de mil euros, por lo que no es barato.

Un embalaje biodegradable y comestible que alarga el buen estado de la comida

La investigadora brasileña Farayde Fakhouri ha creado un embalaje biodegradable para los alimentos que alarga su buen estado. El innovador material ha sido desarrollado en el Centro TECNIO vinculado a la Universitat Politècnica de Catalunya y está hecho de materias primas de origen vegetal combinadas con otros materiales lo cual también lo convierte en comestible.

En la Universitat Politècnica de Catalunya se están dando pasos para conseguir un embalaje zero waste para los alimentos

El embalaje se ha probado con fresas cuya superficie tardó más en recubrirse de hongo. Es un descubrimiento revolucionario dadas las cantidades de alimento que se desechan y los envases de plástico de un solo uso que se emplean. Aludiendo a los datos de Stop Food Waste Day del 2019, la creadora del embalaje dijo que es necesario actuar ante el “gran desperdicio global de alimentos, que se calcula en un 33% de la producción total y un 45% de frutas, verduras y hortalizas”.

España de espaldas y cuesta abajo: medidas escasas y regionales

En verano del 2019 El País reportaba que el desperdicio de alimentos ha crecido entre el 2017 y 2018 un 8,9%, lo que se tradujo en 1.339 millones de kilos de comida no aprovechada adicional. Sin embargo, no hay una ley nacional que ponga medidas en esta materia y la Unión Europea lo incluye como una medida más en su plan impulsor de una economía circular.

A nivel de autonomías se están creando proyectos diversos que podrían frenar el desperdicio de la comida. Uno de los territorios que más pasos dan en esta dirección es Cataluña. Rercientemente, el Parlament aprobó en febrero de 2020 la primera ley de Europa que tiene como objetivo frenar el despilfarro de los alimentos.

Esta ley incluye medidas como la obligación de los supermercados a incentivar la venta de productos que se acercan a su fecha de caducidad o que tienen desperfectos, que sin embargo, siguen siendo aptos para el consumo. A su vez los restaurantes tendrán que ofrecer de forma gratuita a sus clientes envases biodegradables y compostables para que se puedan llevar los restos de la comida a su casa.

A su vez, el gobierno autonómico de Castilla la Mancha apostó por la creación de un Foro de Consumo, algo que dio a conocer José Luis Escudero, el consejero de Desarrollo Sostenible. Este organismo tendrá funciones de asesoramiento que ayuden a trazar las líneas de actuación para dejar de tirar comida.

Iniciativas privadas que ayudan aprovechar mejor la comida

La aplicación móvil originaria de Barcelona Too Good to Go se lanzó en 2016 y se puso como objetivo incentivar la venta, a un precio reducido, de alimentos que los supermercados, los restaurantes o las cafeterías fuesen a tirar pronto.


Ellos mismos indican que España es el séptimo país que más comida tira de la Unión Europea y que cada hogar gasta anualmente de media 250 euros en alimentos que nunca se consumen.

El funcionamiento de Too Good to Go

Las empresas suben a la aplicación paquetes de alimentos que no han podido vender y los usuarios los reservan. Su precio suele ser de unos pocos euros. A la hora programada deben acudir al establecimiento para recogerlo. La Youtuber RoEnLaRed hizo un vídeo en colaboración con Too Good To Go en el que muestra la dinámica.

¿30 años son suficientes para recuperar la vida marina?

Aún se está a tiempo para salvar entre un 60 y 80% de la vida marina hasta el año 2050. Se ha llegado a esta conclusión tras estudiar el impacto de acuerdos previos para proteger la vida marina. Estas son las conclusiones a las que llegó el grupo de investigación capitaneado por Carlos Duarte y Susana Agustí de la Universidad de Ciencia y Tecnología King Abdullah en el que participaron investigadores de dieciséis universidades distintas del mundo.

El artículo publicado en la revista Nature tomó como ejemplo la recuperación de varias especies que experimentaron un crecimiento espectacular durante las últimas décadas. El paradigma de ello son las ballenas jorobadas cuya población en 1968 constaba de tan solo algunos cientos de ejemplares y en la actualidad son unos 40.000. También cabe destacar el caso de los elefantes marinos del norte que en el siglo XIX estuvieron a punto de extinguirse por la caza masiva, ahora mismo hay más de 200.000.

Los investigadores ponen en valor la aplicación de acuerdos como CITES que entró en vigor a mediados de los años setenta y al cual España se adhirió a mediados de los ochenta. Este acuerdo tiene como objetivo velar porque no se produzca comercio de productos y seres de especies amenazadas.

Los ecosistemas marinos se recuperan más rápido y sufren menor impacto que los terrestres

El caso de las tortugas marinas preocupa. Sí es cierto que la recuperación de la tortuga verde de Hawái hizo que en la actualidad existan seis veces más de ejemplares que en el año 1973, pero fuera de allí es una especie que sigue amenazada pues en todo el mundo hay 203.000 ejemplares.

En la actualidad las tortugas más amenazadas son la tortuga carey y la tortuga bastarda, cuyas poblaciones están constituidas por 8.000 y 1.000 ejemplares en la actualidad.

La caza no es el único peligro, también lo son los plásticos

La presencia de los plásticos en los ecosistemas marinos tiene repercusiones directas sobre todos los seres vivos que viven allí. Además de acidificar el agua, los seres vivos se alimentan de ello, lo cual, dificulta su supervivencia. 

En casos de especies concretas, como las tortugas, el aumento de temperaturas también es un problema. El aumento de las mismas hace que nazcan más hembras pues las temperaturas altas determinan el sexo de la tortuga que saldrá de cada huevo. La investigadora Camry Allen de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica estadounidense en Hawái concluyó que la proporción de hembras a machos es de 116 a 1. Esto fundamenta el miedo por la supervivencia de las mismas.

Los áreas oceánicas en conservación deben crecer

“Pensamos que se puede recuperar entre un 60% y un 80% de lo perdido para casi todos los hábitats, pero para el coral la cifra baja a un 15% de incremento de arrecifes sanos, es el escenario mejor al que podemos aspirar” puntualizó Duarte respecto a la recuperación desigual de las especies. Su grupo de investigación destacó los augurios positivos para los manglares, que son bosques litorales, cuya disminución ha desacelerado. 

La salvación de las especies marinas será posible únicamente si se incrementan los áreas oceánicas en conservación. Para Para 2020 se quiere asegurar el estado de conservación para un décimo del área oceánica y para 2040 que el 50% del área de los océanos esté protegido. Cabe mencionar que en el año 2000 esta tasa era de tan solo el 0,9%.

Restaurantes zero waste: el futuro pasa por el uso de ateriales reciclados y proveedores locales

De la crisis a una nueva realidad, tocará readaptar muchos negocios a la nueva realidad que se acerca a pasos agigantados porque Europa apuesta por atravesar la senda verde lo antes posible. La firma del Pacto Verde y la solicitud de la aceleración por parte de varios países, entre ellos España, de las medidas situará a todos en una nueva tesitura en la que todos tendrán que demostrar ingenio para encajar en el futuro sin desperdicios.

Uno de los sectores que constantemente está en el punto de mira por la cantidad de desperdicios que generan es la restauración. No es que lo que tiren sea altamente contaminante, sino que gran parte de su “basura” son alimentos que son aptos para comer.

La legislación establece limitaciones bastante obvias, como la que dice que lo que sale una vez de la cocina si no se come se debe tirar. Esto junto a una cultura donde no existe la costumbre de pedir las sobras para llevar es un problema para el medio ambiente.

No hay datos abiertos sobre el desperdicio de comida en restaurantes en España desde 2011, pero sí se sabe que en 2018 que los hogares tiraron 1.339 millones de kilos o litros de alimentos. Esto supuso un incremento de desperdicio alimentario respecto a los años anteriores que se explicó con un incremento de temperaturas.

Gran parte de esos alimentos ni siquiera fueron elaborados para ser consumidos, se tiraron en su estado original por lo que cabe preguntarse más bien por qué la gente compra demás y compra cosas que no consumirá.

El desperdicio de comida es un problema global y es necesario que los restaurantes adopten una forma de funcionamiento distinta

Con esto en mente se puede decir que parte la responsabilidad del desperdicio de los alimentos en los restaurantes también es del cliente, por lo que desde los propios negocios se debe incentivar al consumo responsable y a no temer a llevarse las sobras.

Los desperdicios alimentarios no son el único problema al que tendrán que enfrentarse los restaurantes. En la actualidad existen establecimientos con la vocación de alimentar a los clientes y ser limpios. Es posible que su fórmula de negocio que puede resultar incluso exótica se extienda a todo el sector ante la imposibilidad de mantener unos hábitos y métodos de trabajo poco sostenible.

¿Cómo son los restaurantes zero waste?

Como paradigma de establecimiento sostenible en Europa es el Restaurante Silo que como carta de presentación tiene el siguiente vídeo:

Los ejes de actuación de los restaurantes zero waste en materia de protección de medio ambiente giran entorno a la apuesta por un modelo de negocio hiperlocal con una fuerte apuesta por el entorno rural. Sus proveedores viven alrededor y todos los productos que adquieren son frescos y a ellos adaptan su menú. Para evitar que la comida acabe en la basura ajustan las porciones y de las sobras hacen compost natural que luego regalan. En su caso el uso de los productos frescos es indiscutible porque de este modo evitan los plásticos.

Y respecto a los materiales, todo su mobiliario es reciclado, algo que permite evitar el gasto de materiales vírgenes. A nivel de interiorismo es positivo en tanto que es original, los muebles que se suele comprar en franquicias tienen poco carácter, por lo que de esta forma se puede atraer clientela.

El miedo da alas al plástico

El estado de alarma no solo ha cambiado nuestras rutinas, también se han visto afectados los hábitos de consumo. Y si antes de ello la gente quería apostar con rotundidad con productos menos envasados o reutilizables ahora se hace inconcebible en cierto modo. A la preferencia de los productos envasados en plástico se ha unido el uso de mascarillas quirúrgicas a diario y guantes de látex, ambas cosas desechables después de un uso.

Los datos de Ecoembes hablan por sí solos, desde que se decretó el estado de alarma los hogares españoles reciclan un 15% más de plástico. La cifra ha sido recogida del 80% de las plantas de reciclaje distribuidas por todo el país. Dentro de negativo del aumento del uso de plástico, es necesario destacar que los ciudadanos siguen comprometidos con el cuidado del medio ambiente y desechan los residuos plásticos en los contenedores amarillos.

El peligro de esta situación no es tanto lo reciclado sino lo no reciclado, si bien se sabe que en los hogares de los infectados con coronavirus no se puede reciclar y sus residuos se queman, el aumento de basura no reciclada que sí debería  estarlo parece evidente. Es muy peligroso pues esta puede acabar acumulada en la naturaleza.

Aparte cabe plantearse si la situación excepcional, cuya duración es incierta, no instaurará de nuevo una cultura de contaminación “preventiva”. Un caso paradigmático es starbucks que ha prescindido de los envases reutilizables como forma de evitar contagios:

Si es una tendencia que se mantiene supondrá que en los supermercados se mantengan las bolsas de plástico en las secciones de fruta y verdura, que en las cafeterías y bares pongan tapas de plástico en los vasos, que el uso de pajitas de plástico sea aceptado, etcétera. Quizá donde más problema suponga sean los supermercados, pues es bastante más sencillo desinfectar un envase de plástico que por ejemplo de papel.

La ruptura con todas las prácticas anteriores no estará asegurada mientras no haya medidas institucionales concretas. En el caso de España hay cierta esperanza gracias al Pacto Verde Europeo y la reciente petición de su aceleración y gracias a la propuesta del II PNACC del Ministerio para la Transición Ecológica. 

Sin embargo, mientras no se divise el final de esta situación todas las medidas que para mitigar los efectos del cambio climático y de la contaminación tendrán que estar sujetas a una especial atención al desarrollo de la enfermedad.

Y si bien parece que en España lo peor ya pasó, no hay nada escrito y los expertos alertan de una segunda ola, que prolongaría una mayor tolerancia al uso de los plásticos que en circunstancias normales no estaría justificado.

Lo único que se puede hacer es sentarse a observar el desarrollo de los acontecimientos y hacer todo lo que pueda depender de uno para no agravar la contaminación y la generación de residuos. Quizá la responsabilidad individual aporte un poco de esperanza aunque es más que evidente que son unos tiempos raros los que se está viviendo.

Oler bien y no contaminar: aseo y rutina zero waste para el cuidado de la piel

naturlii relacion plastico

A estas alturas es posible que a nadie le haya que repetir que tiene que cerrar el agua cuando se jabona en la ducha porque produce un gasto innecesario. Pero ducharse y ser zero waste implica un poco más de esfuerzo.

Para darse cuenta de la cantidad de deshechos que generamos al ducharnos es tan sencillo como ir al baño y contar los botes y productos de plástico de un solo uso que tenemos: un champú, un acondicionador, la mascarilla, el gel, una esponja sintética, entre otros.

A lo mencionado anteriormente le hay que añadir las cremas hidratantes y el sinfín de productos de cuidado que cada cual tiene en su rutina.

Para todo ello existen alternativas mucho más respetuosas con el medio ambiente y que a la hora de la verdad no distan tanto de los productos que la mayoría compra en el supermercado, en la droguería o en la peluquería.

Las alternativas sin plástico para el aseo personal

  • Apuesta por lo sólido

Aunque lo primero que se nos viene a la cabeza al hablar de productos sólidos son los jabones para el cuerpo y las manos. Sin embargo, hay champús e incluso acondicionadores que se pueden conseguir en tiendas como la mencionada en el vídeo, Sana Biocosmética. Otra alternativa y probablemente la más conocida y accesible en cuanto a puntos de venta físicos es Lush o amazon.

  • El DIY es una opción

Youtube está lleno de recetas para productos zero waste relativamente sencillos y cuyos ingredientes se pueden comprar en herbolarios. Entre los productos con los que podemos experimentar están las cremas hidratantes y los perfumes.

Una de las grandes ventajas del DIY en la cosmética es que sabemos qué nos echamos en la piel y podemos optar por ingredientes naturales. También da la opción a ajustar exactamente los aromas al gusto de cada uno y la fórmula más cómoda, ya que hay recetas de productos tanto sólidos como líquidos.

Aunque requiera paciencia y algo de tiempo libre a la larga no solo se reduce los desechos, sino que sale más barato.

  • Botes reutilizables de materiales que se pueden reciclar

En el mundo del DIY es lo habitual, puesto que cuando se acaba un producto se elabora de nuevo y se rellena el bote. Sin embargo, existen empresas que ofrecen envases de materiales duraderos como el aluminio y al terminar su producto se les reenvía los envases y los rellenan de modo que impulsan una economía circular.

  • Las esponjas de origen natural son un mundo por descubrir

En la actualidad es sencillo encontrar esponjas naturales en tiendas físicas que pueden sustituir a las sintéticas y que además pueden cumplir con más funciones como la exfoliación. Entre las más comunes están la esponja marina, la luffa y la konjac.


Hay que ser consciente de que algunas de ellas están blanqueadas pero es por un tema de estética y luego están las konjac a las que se añade diversos ingredientes que aportan beneficios extra para la piel.

Tanto la luffa como la konjac son de origen vegetal. La primera es una especie de calabaza y la segunda está hecha de raíces. La esponja marina es de origen animal, por lo que no es una buena opción para los veganos o para quienes solo consumen productos libres de crueldad animal.

  • Una piedra pómez mejor que una lima para las durezas

Las piedras pómez son de origen natural y su desgaste no supone la generación desechos plásticos como sucede con las limas específicas para las durezas de los pies que suelen tener un mango no biodegradable.

  • Desmaquillantes reutilizables

Para limpiarnos la piel a diario podemos usar toallitas reutilizables de algodón y así evitar las de un solo uso. El uso responsable de nuetros recursos es el mejor ejercicio que podemos hacer cada día para cuidar del Planeta.