Alternativas a las bolsas de plástico para la basura ¿cuáles hay?

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Alternativas a las bolsas de plástico para la basura ¿cuáles hay?

Si te has embarcado en la aventura del consumo responsable, habrás observado la ingente cantidad de productos que nos rodean que tenemos por duplicado, triplicado… o que un día compramos y ni siquiera llegamos a utilizar.

El mundo del consumo impulsivo es así… Y, reconozcámoslo, es difícil no caer en sus redes. Por suerte, somos cada vez más las personas que intentamos con nuestros gestos hacer de nuestro entorno algo mejor, respetuoso con todos y sostenible en el largo tiempo.

No obstante, acabar por ejemplo con todo el plástico de un solo uso que tenemos en casa o en el trabajo es casi una apuesta faraónica. Por eso, conviene poco a poco ir marcándonos metas para alcanzar logros. Y con el tiempo hacer que estos se mantengan a futuro.

Uno de los elementos difíciles de sustituir son las bolsas de basura hechas de plástico. Decimos difíciles porque es uno de los últimos eslabones de la cadena en el reciclaje y, por tanto, se trata al final. Pero hay opciones. ¡Por suerte! La cuestión es ¿Existen en el mercado bolsas de basura biodegradables?.

La respuesta es sí. De hecho, en algunos supermercados se puede adquirir bolsas con diferentes niveles de biodegradabilidad según los materiales de los que están hechas. Las encontramos desde habiéndolas fabricadas con fibras de materiales vegetales, que se degradan en 18 meses y pueden entrar en la cadena trófica marina a otras que destruyen el plástico en microfibras debido a que contienen aditivos. Por otra parte, nos encontramos con bolsas reutilizables y lavables que pueden tener diferentes usos.

Conoce los pros y contras de cada una de las opciones existentes.

Bolsas biodegradables

Estas bolsas están hechas con materiales orgánicos y degradables como son el almidón de patata o de maíz, que se entremezclan con fibras o bien sintéticas degradables o con fibras de petróleo. Son más ecológicas, ya que se degradan en un período de 18 mese de forma efectivamente total no llegando a afectar al medio acuático, que es donde terminan la mayoría de los plásticos que no se reciclan o incineran.

En segundo lugar su valor ecológico es mucho más relativo, puesto que es más costoso a nivel de recursos naturales necesarios para su fabricación.

Los grupos ecologistas tampoco creen que estas bolsas biodegradables sean la alternativa ideal, debido a que un salto drástico a su uso traería como consecuencia el tener que dedicar una gran cantidad de hectáreas para el cultivo de los vegetales que sirven de base para su elaboración, lo que conllevaría al consumo de recursos de agua, pesticidas, herbicidas, etcétera.

Bolsas compostables

Son bolsas ideadas para tirarlas en los contenedores de basura orgánica y he aquí donde radica el “problema” con ellas ya que muchas veces acaban en otros contenedores. Ocurre porque el consumidor no tiene claro su uso además de que hay poca información divulgativa al respecto. Una pena dado que son quizás la alternativa menos dañina pues están hechas casi por completo con materiales biodegradables.

Cabe destacar que todas las bolsas compostables son biodegradables pero no todas las biodegradables son compostables.

Bolsas degradables

Estas son bolsas de plástico común como el tereftalato de polietileno o cloruro de polivinilo, entre otros. La diferencia es que incluyen sustancias que aceleran su degradación, descomponiéndose en microfibras de plástico, más conocidas como microplásticos.

Dentro de este grupo están las bolsas oxo-degradables, que contienen un aditivo d2W para que se destruyan a mayor velocidad. De hecho, muchas de las bolsas que en los supermercados llaman biodegradables en realidad son de este tipo de plástico. Provienen de materias primas no renovables y que terminan convertidas en microplástico. Están destinadas para su uso en el contenedor de orgánico, no en los amarillos de plástico.

Bolsas reutilizables

Son bolsas de polietileno mucho más gruesas y sólidas que se lavan y usan por lo menos unas 15 a 20 veces más. El problema con estas bolsas es que una vez gastadas, por ser más gruesas tienen más polietileno y su degradabilidad es bastante lenta. Su utilidad es que reducen el número de plástico que consumimos pero no su problema de su acumulación.

Bolsas de tela, rafia o nylon

Pueden ser usadas numerosas veces porque se pueden lavar a menos que sean expuestas a demasiados productos muy ácidos. La idea es tirar la basura y conservar la bolsa para ser lavada en casa. Igual te parece una idea estrambótica pero piensa que en ellas podemos acumular cartón y papel y no pasaría nada. Lo mismo con plástico si previamente nos encargamos de que no escurra para evitar que se empapen o ensucien demasiado. Nada que no pueda arreglar la lavadora o un lavado. Elige para ello bolsas de algodón orgánico.

Dónde comprar estas bolsas

Las puedes encontrar en tiendas ecológicas o en internet. En amazon, por ejemplo, encontramos 100 bolsas compostables por 17,99 €. Puedes también contactar con mayoristas para adquirir bolsas de cualquiera de los tipos antes mencionadas, para conseguirlas a precios muy baratos.

Se calcula que solo con bolsas de plásticos, el ser humano genera
100.000 toneladas de residuos cada año. ¿Te sumas al reto de vivir sin plástico?

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