Aguacate: el coste de su consumo para el medioambiente ¿cuánto vale?

Algunas poblaciones del mundo tenían verdaderos tesoros y ahora solo tienen muchos problemas. Esta es la triste historia que acompaña al incremento del consumo de los superalimentos en los países más ricos. El cultivo del aguacate o la quinoa se ha disparado en sus lugares de origen para satisfacer toda la demanda externa. Esta tendencia ha puesto en jaque sus ecosistemas y en muchos casos, la vida de los propios agricultores y sus familias.

Quizá el aguacate sea el ejemplo paradigmático. El llamado “oro verde” es originario de países como México o Chile cuyos pueblos se han alimentado de él durante milenios. Caracterizado por su alto contenido graso y una buena cantidad de vitamina E, el aguacate llegó a otros países y se empezó a incluir en todo tipo de comidas: tostadas, ensaladas, etcétera. Desde 1995 su consumo en países como Estados Unidos ha incrementado en un 443%.

El aumento de la demanda fuerza varias cosas: la subida de los precios y una mayor presión al ecosistema. La región chilena de Petorca ha reportado sequías intensas en los últimos años y si bien algunos culpan de ello al cambio climático, la realidad es que la economía local basada parcialmente en el cultivo del aguacate intentó satisfacer la demanda externa dejando los ríos secos. Además, hectáreas y hectáreas de selvas y bosques han ido desapareciendo para tener más espacio de cultivo para el “oro verde”.

El incremento del consumo de los “superalimentos” en los países más ricos perjudica gravemente la economía, la seguridad y el entorno natural de los productores

Por otra parte, sus elevados precios atrajeron la atención cárteles de droga que buscaban nuevas formas de ingresar dinero. Los agricultores de estados como Michoacán en México sufren sistemáticamente chantajes y violencia.

Sin embargo, los problemas asociados al cultivo masivo de esta fruta no terminan aquí, pues no solo las poblaciones indígenas sufren las consecuencias de la sobreexpolotación de su “tesoro” que parece que los europeos o estadounidenses hemos convertido en malditos. Tantas son las ansias con las que se consume aquí el aguacate que hubo quienes vieron la oportunidad y comenzaron a cultivarlo en Málaga, Granada o en las Canarias.

Curiosamente el cultivo del aguacate en España comenzó por la iniciativa de un alemán llamado Dieten Wienberg en los años 60. El incremento de la demanda del aguacate español supone un peligro para el medio ambiente. Puede ser un grave riesgo sobre todo en Andalucía, donde cada vez las olas de calor son más fuertes y crece la posibilidad de desertificación, y es insostenible gastar 2.000 litros de agua por cada kilo de aguacates. Si la tendencia de su consumo sigue en aumento llegará un punto en el que habrá que elegir entre tener agua para el cultivo de la fruta tropical o para las personas.

Pasa con más alimentos

La quinoa no apareció en Europa por arte de magia, tiene un lugar de origen muy concreto: los Andes. Países como Bolivia, Perú o Ecuador se alimentaban de ella de toda la vida. El cultivo se ha triplicado al igual que su precio, lo cual ha hecho que los propios productores no puedan permitrse comerla. Su drama comenzó en 2013 cuando la ONU anunció El Año Internacional de la Quinoa y todos comenzaron a consumir este “superalimento” cuyo cultivo desmesurado desequilibró la balanza del ecosistema de los países andinos.


¿Los superalimentos son una super estafa?

Los expertos en nutrición se inclinan por una respuesta: sí.

El País trató este tema y el veredicto es claro: los superalimentos no existen, es marketing. Se destacan sus propiedades nutricionales para atraer a clientela que intenta compensar una mala dieta, es decir, su impacto positivo más que darse en el cuerpo se da en la mente.

Sería conveniente repensar la forma en la que consumimos alimentos porque parece que el norte lo perdimos hace tiempo. Aparte de lo evidente, es decir, para tener una buena salud, es importante consumir con cabeza para no perjudicar el medio ambiente. Si consumimos productos autóctonos de zonas remotas de la tierra debemos tener en cuenta de que nuestra compra repercutirá de alguna forma allí además de la huella de carbono que deja su transporte.

Lo que aplica a la exportación de alimentos también se traslada a otros ámbitos de la vida, incluso las tareas del hogar. El caso de las nueces de lavado procedentes de India constituye un equivalente al de la quinoa. Debido a todo ello se debe adoptar la cautela en todos los sentidos cuando decidimos consumir porque rastrear la procedencia de los productos puede salvar el planeta.

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