Las 6R del reciclaje: cuáles son y cómo ayudan a ser más sostenibles

El planeta sufre como consecuencia la carga que soporta: un consumo exagerado por parte del ser humano. Por esta razón, es necesario poner fin a su agonía a través del reciclaje.

Las 3R (Reducir, Reutilizar y Reciclar) son las reglas básicas del reciclaje, que fomentan una relación basada en el respeto con el medioambiente. A su vez, favorecen la economía al suponer un ahorro.

Además, hay una forma de ampliar el reciclaje con otras tres erres (Reparar, Rechazar, Regalar) que complementarán la actuación responsable y sostenible.

Las 6R del reciclaje

  1. Reducir. Cuando adquieres enseres debes preguntarte si realmente los necesitas. ¿Son indispensables? Hoy en día existe una educación implantada por la cual el bienestar de las personas depende de lo material, cuando es justamente al revés: el bienestar proviene de lo inmaterial. Pensar en los recursos, además, evita su sobreutilización. Por ejemplo, no hace falta desperdiciar medio rollo de papel en el baño o en la cocina. Tampoco hace falta desperdiciar folios en casa o en el trabajo. La reflexión ayuda a que generes menos basura en tu hogar y a que consumas lo que sea verdaderamente necesario, por lo que se reducirá el nivel de residuos, protegerás el entorno y favorecerás tu propia economía.
  2. Reutilizar. Olvídate de aquellos recursos a los que solo puedas darles un uso. Comprar objetos de usar y tirar no es rentable, por ejemplo en fiestas de cumpleaños u otras celebraciones. Siempre será mejor que compres objetos que duren a lo largo del tiempo. Otra forma de contribuir a esta segunda R del reciclaje es poner atención a tus hábitos diarios. Simples gestos como optar por servilletas de tela y no de papel en la cocina, tener un cepillo de dientes recargable en el baño, etc. son opciones perfectas que puede usar todo el mundo y que contribuyen a disminuir la contaminación de forma muy sencilla. Por lo tanto, reutilizar se basa en prolongar la vida útil de los productos adquiridos, mientras atrasas al máximo su desecho final.
  3. Reciclaje. Todos los artículos de los que te has olvidado tienen mayoritariamente otros usos (aceites, papel, materiales orgánicos, etc.). Solo hace falta que investigues un poco para transformarlos y darles una segunda vida. De hecho, existen gran cantidad de talleres para que aprendas a reciclar esos objetos. En el caso de que no puedas aprovecharlos para nada, es muy importante que introduzcas cada objeto en su contenedor específico. También puedes llevarlos a un punto limpio, donde se harán cargo de ellos para llevar a cabo una buena labor de reciclaje.
  4. Reparar. ¿Qué hay de los objetos de uso diario que se han roto? Casi todo puede repararse, ya sea ropa, móviles u otros dispositivos, muebles, zapatos… El gran problema es la manía de «tirar y comprar» a la que seguro que tú también te has acostumbrado. El consumismo que existe hoy en día te hace pensar que todo lo que sufre una avería o desperfecto se vuelve inservible, cuando puede ser reparado y volver a funcionar sin convertirlo directamente en residuo o sin ser sustituido por otros nuevos enseres. Además, una de las fuentes más grandes de contaminación son los residuos electrónicos.
  5. Rechazar. La quinta R no es más que aprender a decir «no» ante recursos temporales mientras aprendes a tener en cuenta aquellos que son perdurables en el tiempo. Por ejemplo, puedes abandonar el plástico y los materiales de embalaje, los productos que dejen una grave huella de carbono, los coches que contaminen mucho…
  6. Regalar. Siempre puedes regalar aquello que ya no quieras o que no utilices. Incluso es una buena forma de ayudar a quien lo necesite, ya que, por dificultades económicas, no haya podido adquirirlo. Además, ahora con Internet, sobre todo con las redes sociales, es más fácil encontrar otro dueño para esos artículos. También puedes hacer una actividad de intercambio con tu círculo más cercano (familiares, amigos, compañeros de clase, vecinos…). En definitiva, la donación, la compra-vente o el intercambio de objetos de segunda mano forman parte de una red de consumo solidario y colaborativo que cada vez crece más.

Los recursos son finitos, por lo que la sociedad no puede vivir como si fueran infinitos. Ha llegado un punto en el que el planeta se encuentra en unos límites extremos. Hay que involucrarse firmemente en salvaguardar el planeta y para ello es necesario que haya una consciencia por mejorar y avanzar en cuanto a sostenibilidad y reciclaje. No hay excusa para no aportar cada uno su granito de arena. Ya has visto cómo se puede actuar sencillamente en casa para cambiar los hábitos de reciclaje a mejor.

Reflexionar sobre tus hábitos de consumo y su efecto en el medioambiente te hará llegar a una conclusión básica: la sostenibilidad es el nuevo objetivo en el que debes implicarte, porque tus aportaciones no son pequeñas o insignificantes, sino que todas tus actuaciones junto con las del resto de la sociedad ayudarán al planeta.

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