¿30 años son suficientes para recuperar la vida marina?

Aún se está a tiempo para salvar entre un 60 y 80% de la vida marina hasta el año 2050. Se ha llegado a esta conclusión tras estudiar el impacto de acuerdos previos para proteger la vida marina. Estas son las conclusiones a las que llegó el grupo de investigación capitaneado por Carlos Duarte y Susana Agustí de la Universidad de Ciencia y Tecnología King Abdullah en el que participaron investigadores de dieciséis universidades distintas del mundo.

El artículo publicado en la revista Nature tomó como ejemplo la recuperación de varias especies que experimentaron un crecimiento espectacular durante las últimas décadas. El paradigma de ello son las ballenas jorobadas cuya población en 1968 constaba de tan solo algunos cientos de ejemplares y en la actualidad son unos 40.000. También cabe destacar el caso de los elefantes marinos del norte que en el siglo XIX estuvieron a punto de extinguirse por la caza masiva, ahora mismo hay más de 200.000.

Los investigadores ponen en valor la aplicación de acuerdos como CITES que entró en vigor a mediados de los años setenta y al cual España se adhirió a mediados de los ochenta. Este acuerdo tiene como objetivo velar porque no se produzca comercio de productos y seres de especies amenazadas.

Los ecosistemas marinos se recuperan más rápido y sufren menor impacto que los terrestres

El caso de las tortugas marinas preocupa. Sí es cierto que la recuperación de la tortuga verde de Hawái hizo que en la actualidad existan seis veces más de ejemplares que en el año 1973, pero fuera de allí es una especie que sigue amenazada pues en todo el mundo hay 203.000 ejemplares.

En la actualidad las tortugas más amenazadas son la tortuga carey y la tortuga bastarda, cuyas poblaciones están constituidas por 8.000 y 1.000 ejemplares en la actualidad.

La caza no es el único peligro, también lo son los plásticos

La presencia de los plásticos en los ecosistemas marinos tiene repercusiones directas sobre todos los seres vivos que viven allí. Además de acidificar el agua, los seres vivos se alimentan de ello, lo cual, dificulta su supervivencia. 

En casos de especies concretas, como las tortugas, el aumento de temperaturas también es un problema. El aumento de las mismas hace que nazcan más hembras pues las temperaturas altas determinan el sexo de la tortuga que saldrá de cada huevo. La investigadora Camry Allen de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica estadounidense en Hawái concluyó que la proporción de hembras a machos es de 116 a 1. Esto fundamenta el miedo por la supervivencia de las mismas.

Los áreas oceánicas en conservación deben crecer

“Pensamos que se puede recuperar entre un 60% y un 80% de lo perdido para casi todos los hábitats, pero para el coral la cifra baja a un 15% de incremento de arrecifes sanos, es el escenario mejor al que podemos aspirar” puntualizó Duarte respecto a la recuperación desigual de las especies. Su grupo de investigación destacó los augurios positivos para los manglares, que son bosques litorales, cuya disminución ha desacelerado. 

La salvación de las especies marinas será posible únicamente si se incrementan los áreas oceánicas en conservación. Para Para 2020 se quiere asegurar el estado de conservación para un décimo del área oceánica y para 2040 que el 50% del área de los océanos esté protegido. Cabe mencionar que en el año 2000 esta tasa era de tan solo el 0,9%.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *