14 de diciembre: Día Mundial del Mono

El 14 de diciembre se celebra el Día Mundial del Mono, nuestros parientes más próximos genéticamente. Pese a ello, numerosos simios se ven gravemente perjudicados por el maltrato y la acción de los humanos en la naturaleza.

Esta fecha se celebra desde el año 2003, cuando unos estudiantes de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) realizaron varias exposiciones artísticas dedicadas a los simios.

Nuestro planeta: hogar para los primates

En la Tierra existen más de 600 especies distintas de primates, muchas de ellas en peligro de extinción o en situación de vulnerabilidad, lo que significa que tan solo una cuarta parte de los monos que habitan el planeta no están en peligro, según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), en su Lista Roja de Especies Amenazadas.

De manera directa o indirecta, el hogar de los simios se encuentra en riesgo debido a la actividad humana, y con ello, los propios animales se ven también en peligro. De hecho, el peor enemigo de los primates no son los depredadores naturales, sino el ser humano.

Así, las mayores amenazas a las que se enfrentan monos como gorilas, chimpancés u orangutanes son la caza furtiva y el tráfico ilegal de animales, que son capturados para ser vendidos como mascotas exóticas, pero también para ser trasladados a zoos y circos, o para ser utilizados en espectáculos televisivos o cinematográficos donde son maltratados para que aprendan a cumplir una determinada tarea.

En algunas regiones del mundo, la tradición de comer su carne también supone una amenaza para algunos simios, así como sus supuestos beneficios en medicinas alternativas amparadas en creencias ancestrales. Y en algunos países de África, como la República Democrática del Congo, algunos simios tienen que convivir con continuos conflictos bélicos en los que son capturados para ser vendidos a cambio de dinero que después sus ejércitos utilizan para comprar armas y financiar la guerra.

Los primates tampoco se libran de la deforestación y la destrucción de la naturaleza. La tala de árboles ha provocado que los ecosistemas donde viven estén desapareciendo, y que las especies tengan que trasladarse en busca de nuevos hábitats.

Lo que he aprendido de los chimpancés ha modelado mi comprensión de la conducta humana y de nuestro lugar en la naturaleza

Jane Goodall

Todavía hay esperanza

Pese a todo, el ser humano no siempre es un peligro para las especies que habitan el planeta, sino que a veces puede hacer una gran labor para su conservación. El más claro ejemplo de ello es Jane Goodall, etóloga y científica que ha dedicado su vida a la defensa de los chimpancés y el resto de los simios, y que ha logrado demostrar sus habilidades comunicativas y de convivencia, o los vínculos que son capaces de crear entre ellos, e incluso con los humanos que los ayudan.

Jane Goodal, precisamente, colabora con el filósofo Peter Singer en el Proyecto Gran Simio, junto a otros autores. Singer es el creador de esta iniciativa, que desde la década de 1990 plantea la redacción de derechos para los primates, tras haber estudiado su gran parecido a la especie humana.

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