Trendsplant: mascarillas de plástico reciclado

La marca alicantina Trendsplant, centrada en moda masculina, ha lanzado al mercado una nueva colección de mascarillas fabricadas con fibra Seaqual producida en España a base de plástico reciclado que procede de residuos recuperados en el Mar Mediterráneo, la parte del océano Atlántico cercana al continente africano y algunos mares que rodean Indonesia. El material, además, procede de las botellas PET (polietilentereftalato), cuya presencia en el entorno acuático es notable, puesto que es el tipo de plástico más utilizado en la fabricación de botellas.

La colección ha sido creada por Antonyo Marest, que ha respetado el diseño para proteger de los contagios, a la vez que se apoya la limpieza de nuestros mares. Para producir la citada fibra, se selecciona el plástico para obtener trozos de PET, tras realizar una limpieza de la basura presente en el agua con el apoyo de pescadores locales y voluntarios. Después se produce al reciclado del material y el plástico se convierte en polímero Seaqual, para pasar a tener una nueva utilidad y conseguir productos más sostenibles y respetuosos. El resultado final consiste en unas mascarillas que cumplen todas las normas de calidad y funcionalidad.

Las mascarillas higiénicas reutilizables de Trendsplant pueden lavarse hasta 73 veces sin que ello afecte a su efectividad, y la colección cuenta con certificado ITEL, que asegura el cumplimiento de la normativa europea. Los interesados en adquirirlas pueden hacerlo a través de la web de la tienda o en el establecimiento físico situado en Alicante (calle Pintor Cabrera).

Los artículos pueden encontrarse en color azul marino, verde o classic, y llevan estampado el logo del elefante característico de Trendsplant. A pesar de que la firma se centra en moda masculina, también ha creado el modelo “Lunares”, para mujeres, en color gris, rosa o menta. Por un precio de 30 euros, puede comprarse un pack de tres mascarillas, mientras que las individuales tienen un coste de 12 euros.

Trendsplant: sostenibilidad

La firma española se encuentra en pleno proceso de adaptación de su actividad a la situación actual de la pandemia, sin renunciar a los valores de respeto por el medio ambiente y la sostenibilidad, así como tampoco ha renunciado al diseño tradicional en el caso de sus mascarillas. Así, Trendsplant comenzó suspendiendo sus envíos pensando en la seguridad de los repartidores, aunque los interesados podían continuar haciendo pedidos en línea; y después implementó la producción de mascarillas reutilizables, al igual que han hecho otras marcas de moda conocidas, puesto que se han dado cuenta de que se trata de un accesorio que va a estar con nosotros durante un tiempo.

Sin embargo, el aumento del uso de mascarillas ha llevado a que, este 2020, hayamos visto estos productos en entornos naturales, por lo que supone un retraso en el proceso hacia la reducción del plástico y la contaminación. Los océanos comienzan ahora a sufrir una nueva problemática a causa de la pandemia, ya que a los residuos habituales vertidos en las aguas se une ahora este utensilio de usar y tirar. Por ello, las iniciativas que utilizan tela para crear mascarillas son bien recibidas por los consumidores preocupados por la situación del medio ambiente.

Plástico “comestible” en Times Square

La famosa plaza de Times Square, en Nueva York, alberga, de manera temporal, un supermercado un tanto especial. Se trata de una tienda que aparentemente vende frutas y verduras, así como otro tipo de alimentos, pero todos sus productos están fabricados a base de plástico reciclado. El objetivo es claro: denunciar el impacto medioambiental que conlleva el uso masificado de este material, que está presente en multitud de objetos y envoltorios de comida, en muchas ocasiones de manera innecesaria o pensado para darle un único uso y después tirarlo.

Robin Frohardt es la artista que se ha encargado de dar forma a esta idea, y para ello se ha servido del humor en un tema que, a priori, no despierta precisamente la risa. La muestra podrá visitarse en el icónico enclave estadounidense hasta el próximo día 7 de noviembre.

En este supermercado, los viandantes podrán encontrar los productos tradicionales que están acostumbrados a consumir y que cualquier ciudadano norteamericano conoce y puede adquirir en cualquier tienda normal.

Resulta curioso que en este peculiar supermercado, los nombres de marcas de comidas y bebidas conocidas también han sido modificados, con un cierto tono de crítica. De esta forma, Frohardt no vende la bebida isotónica Gatorade, sino Bagorade, denominación que juega con el término “bag”, que significa bolsa en inglés. Tampoco se vende Pepsi Cola Zero en esta tienda, sino “Plasti Capra Zero”; ni galletas Ritz, sino “Bitz”; ni tampoco marcas de tabaco conocidas, sino “Marlbag”, “Lucky Bags” o “Chesterbags”. De igual manera, la artista ha inventado recetas y recomendaciones en los envases de los productos cuyo principal protagonista es el plástico.

Otra manera de concienciar

La artista Robin Frohardt ha señalado su intención de concienciar a los visitantes y a todo aquel que llegue a conocer su exposición, de una manera diferente a la habitual. En lugar de informarse a través de la red o de ver documentales e imágenes acerca de la contaminación del plástico que casi siempre son muy duras, esta sería otra forma de hacer llegar un mensaje tan claro como el de la necesidad de reducir el consumo de este material.

Así, Frohardt recurre al humor como vía para hacer que la gente reflexione sobre la idea que pretende transmitir, gracias a la imitación y a los juegos de palabras con los nombres de los productos o sus marcas.

El tema de la contaminación de los océanos también está presente en el supermercado de Frohardt y su particular tono humorístico, de tal manera que, entre los artículos de esta tienda también se encuentra agua de mar con pequeños restos de plásticos, como metáfora de la gran cantidad de este material presente en los ecosistemas acuáticos.

Un museo del futuro

Otro de los juegos propuestos por la artista Robin Frohardt ha sido la muestra de un museo imaginario que podría existir en el futuro, cuya exposición principal se centra en los productos de plástico que consumimos hoy en día, descubiertos por personas de dicho futuro que no logran comprender el uso que se daba a este material en el pasado, de forma que interpretan a su manera la funcionalidad que podría haber tenido en otro tiempo.

Así, un vaso con una pajita sería interpretado en el futuro como una brújula, los cepillos de dientes serían juguetes para los niños y las varillas para remover cócteles serían concebidas como talismanes con un significado para los habitantes del pasado.

La idea de la artista no es nada espontáneo, sino que apareció en su mente allá por el año 2012, momento en que comenzó sus diseños, aunque han sido los últimos cuatro años la etapa en la que se ha centrado más en la creación de los productos. De esta manera, Frohardt ha visto inaugurada su exposición hace tan solo unos días, después de que se suspendiera el pasado marzo, a causa de la COVID-19. Como medida de seguridad, únicamente pueden entrar grupos de 12 personas que han de reservar previamente la visita. El supermercado imaginado por la artista no se quedará únicamente en Nueva York, sino que estará presente en otras ciudades de Estados Unidos.

Mercadona implementa la Estrategia 6.25 para reducir el uso de plástico

El Mercadona de la avenida del Mar de Castellón se ha convertido en la primera tienda 6.25, que sigue una estrategia puesta en marcha recientemente por el supermercado español para fomentar la sostenibilidad y la responsabilidad con el medio ambiente.

En la actualidad, Mercadona se esfuerza en la adquisición de nuevos compromisos con el entorno natural, centrados en la reducción del uso de los plásticos y la utilización de materiales reciclados, con la finalidad de evitar al máximo los desperdicios. Así, a la tienda de Castellón se unirá, al menos una, en cada provincia de España y en Portugal, que pondrán en marcha la Estrategia 6.25.

Para ello, Mercadona ha hecho una previsión de gasto de 140 millones de euros necesarios para llevar a cabo planes de logística, de eficiencia energética, de gestión eficaz de los residuos, de producción sostenible y de reducción del plástico. La empresa espera reducir el 25% del plástico que genera, durante los próximos cinco años, a la vez que pretende utilizar envases de plástico reciclables, y reciclar todos los desperdicios que contengan plástico. A lo largo de este año 2020, son 40 millones los que la empresa invierte en sostenibilidad, mientras que el resto de la cifra estimada es la prevista hasta el 2025.

Primeros pasos

De cara a este año, el supermercado eliminará las bolsas de plástico de usar y tirar en cada una de sus secciones, y también hará lo propio con los productos desechables plásticos. Para el año 2025, la empresa pretende reducir un 25% de este material en sus productos, y hacer uso de alternativas como plástico reciclado o fécula de patata, sin perjudicar la calidad de los artículos ni la seguridad de los consumidores.

Una de las grandes apuestas de la empresa de supermercados española es el reciclaje del total de los residuos que genera, tanto en sus tiendas, como online o en su servicio a domicilio. Mercadona también apuesta por orientar a los clientes en el reciclaje, a través de información que puede ser útil para ellos y que estará presente en el envasado de sus productos y en las secciones de las propias tiendas. Otra innovación de la compañía consiste en la instalación de contenedores destinados al reciclaje de las cápsulas de café utilizadas por los consumidores en sus casas. Los propios clientes, además de en los supermercados, podrán acceder a información sobre sostenibilidad y reciclaje en la propia página web de Mercadona.

Además, los 90000 empleados de Mercadona dispondrán de la formación necesaria para contar con ellos en el desarrollo de la Estrategia 6.25 de manera exitosa, mientras que los proveedores también serán informados acerca de los objetivos de la compañía española.

Con esta medida, Mercadona se une a la serie de cadenas de supermercados que, en los últimos tiempos, han puesto en marcha medidas de sostenibilidad y responsabilidad con el entorno, algo cada vez más demandado por unos consumidores a los que preocupa el impacto de la contaminación.

Greenpeace denuncia irregularidades en la gestión de residuos de Ecoembes

Greenpeace ha presentado, recientemente, su informe “Ecoembes miente: Desmontando los engaños de la gestión de residuos de envases domésticos”, cuya misión es denunciar las carencias en el sistema de reciclaje actual en España, que no ha dado resultados notables desde su implantación, hace ya veinte años. La ONG señala a Ecoembes como uno de los responsables principales de la mala gestión de los envases y reclama soluciones eficaces para minimizar la contaminación.

Qué es Ecoembes

Ecoembes se define a sí misma como una organización medioambiental sin ánimo de lucro, cuyo cometido es la gestión de los residuos en España, concretamente aquellos que van a los contenedores amarillo y azul (plástico y papel y cartón, respectivamente). Sin embargo, Greenpeace indica en su informe que, en realidad, Ecoembes es “un monopolio formado por las principales marcas contaminantes de plástico (Coca-Cola, Nestlé, P&G…)”, que han rechazado poner en marcha alternativas para una gestión más eficiente.

Greenpeace acusa a Ecoembes de mentir en datos como el referente a la tasa de reciclado de envases domésticos, que la organización española sitúa en un 78,8%, mientras que Greenpeace la posiciona en un 25%. La asociación ecologista, además, señala su desconfianza en los datos oficiales, debido a la falta de control por parte de las administraciones, y a la incapacidad de las autonomías para hacer mediciones fiables.

Por ello, Greenpeace reclama al Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico el diseño de una ley que apueste por la implantación del SDDR (Sistema de Depósito y Devolución de Residuos), un método que genera tanto defensores como detractores, y que consiste en la devolución de una tasa al consumidor que previamente ha pagado cuando ha realizado la compra de un envase. Asimismo, la ONG pide el fomento de medidas como la eliminación de los envases de un solo uso del mercado, y abre la puerta a sistemas como el de puerta a puerta, a través del cual la recogida se realizaría en la entrada de las viviendas o comercios.

De igual manera, la asociación ecologista demanda que sean las administraciones públicas las encargadas de gestionar el reciclaje, y no Ecoembes, a la vez que insta a las primeras a ejercer un mayor control con las empresas que incumplan la normativa, a investigar las prácticas fraudulentas, a regular las exportaciones, y a crear un órgano capaz de aportar datos fiables.

¿Dónde van a parar los envases de plástico?

El informe de Greenpeace señala los cinco destinos habituales de los residuos generados por la población española, que son los siguientes:

Vertederos. Casi la mitad de los plásticos en España termina en vertederos, a pesar de que podría reciclarse un mayor porcentaje. Greenpeace saca a la luz el ejemplo de Utiel Recicla SL, instalación valenciana en la que, desde 2016, se acumula plástico resultante de ocho empresas, de las cuales seis están adjudicadas por Ecoembes. Hace dos años, una sentencia obligó a la retirada de los residuos, pero no se ha producido.

Quemados. En los últimos años, se han producido 342 incendios en plantas de reciclaje, algo que la ONG ecologista califica como “sospechoso”, a la vez que reclama a las autoridades una investigación acerca de este asunto.

En el medio ambiente. Es el lugar más visible de todos aquellos a los que pueden ir a parar los envases, y el ejemplo más conocido es el de los ecosistemas marinos, que acumulan millones de toneladas de basura, entre la que se encuentran microplásticos.

A terceros países. La falta de regulación de las exportaciones provoca que los plásticos, en ocasiones, acaben en otros países donde la gestión de los residuos es cuestionable. Entre los territorios del planeta donde va a parar un porcentaje de los residuos generados en España se encuentra, principalmente Malasia, aunque Greenpeace también señala a Indonesia y Ghana como receptores de nuestro plástico.

Incineradoras. En este caso, Ecoembes sí reconoce el uso de la incineración de los residuos cuyo fin sería generar energía. Sin embargo, Greenpeace apunta a este método como el peor para deshacerse de los envases, pues da lugar a la emisión de sustancias muy tóxicas, metales pesados y gases de efecto invernadero.

Sobrecostes

Según Greenpeace, Ecoembes ha bloqueado alternativas más eficaces a la gestión de los residuos, como el SDDR, que minimizarían el coste de la actual gestión. La ONG indica que las empresas productoras tienen un sobrecoste al verse obligadas a pagar el punto verde, un porcentaje destinado a que Ecoembes pueda recuperar y reciclar los envases domésticos que estas lanzan al mercado. Pese a la tasa, una gran cantidad de residuos no son recuperados y se quedan contaminando el entorno, y por tanto, el objetivo del punto verde no se cumple, no solo por la gestión, sino también porque muchos ciudadanos no tiran los envases al contenedor amarillo. De esta manera, Greenpeace demanda que sean las administraciones quienes gestionen el dinero recaudado por el punto verde, y no Ecoembes; y de cara a los ciudadanos, los insta a separar los envases, al menos hasta que dispongamos de un sistema más eficaz con respecto a los residuos.

La actual gestión también supone un sobrecoste para la población, debido al gasto que hacen los ayuntamientos para pagar la recogida de los envases. La asociación ecologista considera que los ciudadanos son el motor del cambio, y en su mano está rechazar los envases de un solo uso, el exceso de plástico, la apuesta por la compra de productos a granel o el consumo de agua del grifo. Asimismo, los ayuntamientos habrían de fomentar medidas de reducción de plásticos de usar y tirar.

Diez consejos para reducir las emisiones de CO2 al volante

Aproximadamente el 12% de las emisiones de CO2 proceden de los coches, en Europa. Además, a nivel mundial, más del 80% de los gases contaminantes presentes en la atmósfera son CO2, que se define como un gas incoloro de efecto invernadero cuya función es contener el calor de la capa atmosférica. Si bien el automóvil es necesario para facilitar el transporte a la mayoría de las personas en el mundo occidental, cada uno puede contribuir a reducir las emisiones sin renunciar al volante.  

Con algunos cambios en nuestra manera de conducir, podemos ahorrar hasta un 20% de combustible, lo que también nos permite hacer menos gasto en las gasolineras, además de ayudar al medio ambiente. Estos son algunos consejos para reducir las emisiones de CO2 cuando vamos en coche, y contribuir a una movilidad sostenible:

1. Ser anticipados. De esta forma, debemos evitar acelerones y frenazos de manera brusca, sobre todo cuando circulamos por la ciudad. También es conveniente evitar cambiar de marcha si no es estrictamente necesario, y es preferible mantener una velocidad constante, sin variar demasiado, siempre que sea posible.

2. Conducir con las ventanillas cerradas, y con el climatizador en modo “AUTO”, a partir de los 80 km/hora. Lo que conseguimos con esta medida es no modificar el coeficiente aerodinámico y no crear tanta resistencia al movimiento. Además, con las ventanillas cerradas logramos ahorrar en combustible. Con velocidades por debajo de los 50 km/hora, por el contrario, es preferible apagar el aire acondicionado y bajar la ventanilla para airear.

3. No dejar el motor encendido durante paradas prolongadas. Cuando el coche esté inmovilizado más de un minuto y medio o dos, es conveniente apagar el motor.

4. Poner la primera solamente para arrancar. Una vez avanzamos, es preferible cambiar de marcha, puesto que el uso continuado de la primera hace que el consumo sea mayor.

5. Otra medida interesante que podríamos empezar a implementar, siempre que tengamos la posibilidad, es compartir coche. Si varias personas vamos al mismo lugar, ahorraremos dinero y reduciremos la contaminación si vamos todos en el mismo vehículo.

6. Comprobar que la batería se encuentra en buen estado. Si revisamos periódicamente esta pieza indispensable para el funcionamiento del coche, la puesta en marcha del automóvil no tardará demasiado tiempo.

7. Mantener los neumáticos con la presión que les corresponde. Antes de comenzar un viaje, y sobre todo en trayectos largos, es conveniente comprobar que las ruedas tienen el aire correspondiente. También deben revisarse los neumáticos de manera periódica.

8. Revisar el estado del aire acondicionado, ya que el uso de este complemento interfiere de manera importante en las emisiones generadas, el acto de comprobar que se encuentra en buen estado puede hacer que evitemos consumir más de lo necesario.

9. Caminar. Algo tan simple como ir a pie cuando las distancias sean cortas evita mover un vehículo de manera innecesaria, así como gastar combustible y ahorrar en emisiones de CO2.

10. No llevar más kilos de los necesarios. Todos tenemos objetos que no utilizamos en el maletero del coche, por lo que no estaría mal hacer una limpieza de vez en cuando, ya que cada kilo de más aumenta el consumo.

Pajitas reutilizables: para todos los gustos

A pesar de que no son un objeto imprescindible para la mayoría, muchas personas prefieren beber a través de una pajita que hacerlo directamente del vaso. El uso continuado de estos tubos ha contribuido a un serio problema de contaminación, puesto que durante años se han fabricado con plástico, se han utilizado una sola vez y se han desperdiciado, para terminar en entornos naturales, como el océano. Pero ya queda menos para que las pajitas de un solo uso estén totalmente prohibidas en la Unión Europea, así como los bastoncillos, platos y cubiertos de plástico. Será a partir del 2021 cuando dejen de producirse este tipo de objetos.

Desde hace tiempo, algunas marcas han apostado por fabricar pajitas reutilizables o con un impacto más reducido en el medio ambiente. Y las hay de muchos materiales: papel, metal, cristal, bambú, e incluso silicona.

Pajitas de papel: las más económicas

Aunque, debido al material del que están hechas, no son reutilizables, las pajitas de papel sí son biodegradables y su impacto en el entorno no es tan perjudicial como el del plástico. Algunas empresas, como McDonalds han apostado por esta alternativa ante la inminente prohibición. Esta opción es perfecta para cuando pretenden utilizarse en un evento como un cumpleaños con muchos invitados, ya que es posible comprar en grandes cantidades sin gastar mucho dinero.

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Pajitas de metal: para toda la vida

Las pajitas de metal son la opción perfecta para utilizar en casa, y lo mejor es que estas sí son reutilizables, además de fáciles de limpiar. Al comprar pajitas de acero inoxidable, es habitual que contengan un pequeño cepillo para eliminar los restos de las bebidas que quedan incrustados en su interior, pero también pueden meterse en el lavavajillas sin inconvenientes. Además, estos utensilios suelen venir con una funda para guardarlos. El uso de pajitas de metal es uno de los más extendidos en la comunidad zero waste.

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Pajitas de silicona: una variedad de colores y formas

Las pajitas de silicona, al igual que las de metal, también son reutilizables. Pueden encontrarse de diferentes colores, formas y tamaños, y no hay ningún problema a la hora de limpiarlas, puesto que también incluyen un cepillo para este fin. La textura es más blanda que las de metal, con lo que se pueden manipular más fácilmente, pero resisten bien tanto el calor como el frío.

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Pajitas de bambú: cien por cien ecológicas

El bambú es uno de los materiales que han dado lugar a un mayor número de útiles ecológicos y alternativos a los convencionales. Bastoncillos, cepillos de dientes…, y, como no podía ser de otra manera, también pajitas. Como las anteriores, son reutilizables y fácilmente lavables, además de sostenibles y respetuosas con el entorno. El bambú es otro de los materiales que más escogen los seguidores del movimiento zero waste.

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Pajitas de cristal: a juego con la vajilla

Las pajitas de cristal no presentan grandes diferencias con respecto a las de acero inoxidable. Al igual que estas, son perfectas para utilizar dentro de casa, y en ocasiones especiales, pueden presentarse como un complemento más de la presentación de una mesa. El cristal es, de hecho, uno de los materiales más utilizados en objetos de vajilla, y las pajitas pueden ser un accesorio para esos vasos de cristal que todos tenemos en casa. Además, al ser de este material, es más fácil ver si la pajita se ha limpiado correctamente por dentro o queda algún residuo.

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Sea cual sea la opción elegida, lo más importante es dar un paso más para dejar atrás el uso de plásticos y buscar alternativas más sostenibles e igualmente económicas, tanto en precio como en durabilidad, sobre todo en este tipo de artículos que no son imprescindibles y podemos desprendernos de ellos más fácillmente.

Algodón orgánico: la alternativa sostenible a las marcas de moda convencionales

Durante años, una parte de la población ha puesto en duda las prácticas productivas de la industria de la moda. Es por eso que cada vez surgen más alternativas sostenibles y de comercio justo, y el algodón orgánico es una de las principales materias primas, ya que, desde su cultivo hasta su conversión en una prenda de vestir, el proceso es más ético y respetuoso con el medio ambiente. Todo ello cobra especial importancia si tenemos en cuenta que la moda es la segunda industria que más contamina el planeta, por detrás del petróleo, tal como indica Safia Minney en el libro Slow Fashion. Además, las etiquetas no siempre dejan claro a los consumidores los detalles de la producción de la ropa que usan, más allá del país de fabricación y las características del lavado.

Algodón orgánico: marcas especializadas con certificado GOTS

El auge de la concienciación con los problemas medioambientales ha dado lugar a la aparición de marcas especializadas en alternativas ecológicas en cuanto a alimentación, salud o cosmética, y las prendas de vestir no escapan a esta sensibilidad. Son muchas las empresas que, preocupadas por la problemática, han comenzado a fabricar ropa con algodón orgánico con certificado GOTS (Global Organic Textile Standard), que garantiza que se ha producido de forma sostenible.

Una de esas marcas es la británica People Tree, pionera en el comercio justo de moda, que se centra en diseños para mujeres realizados con algodón ecológico de gran calidad. Este proyecto, precisamente, nació de la idea de Safia Minney, autora de la obra previamente citada.

https://www.instagram.com/p/CGnTEzII6Qp/

Otro ejemplo es el de Amour Vert, que además del algodón, trabaja con materiales reciclados, lino o cáñamo. Como curiosidad, con la compra de una prenda se planta un árbol en Norteamérica.

En España, también se han instalado algunas marcas que ofrecen productos de moda sostenible hecha con algodón. Es el caso de Organic Cotton Colours, que ofrece prendas que, además de ser de fabricación ética y responsable con el medio ambiente, también son idóneas para personas con alergias o enfermedades de la piel. La marca se encuentra en diferentes países a lo largo de todo el planeta.

https://www.facebook.com/OrganicCottonColours/photos/a.591873230846403/3362037650496600

Para los amantes de la confección a quienes a veces cuesta encontrar materiales orgánicos, Naturtelas ofrece telas de todo tipo y para hacer diferentes prendas. Este emprendimiento pretende apoyar un proceso productivo más sostenible y menos tóxico para nuestro entorno.

https://www.instagram.com/p/CGiUHCAJg–/

Este tipo de proyectos son capaces de dar lugar a un consumo más responsable y cada vez llegan a más personas. Pero en sí mismas, las empresas apoyan, con su método productivo, una relación más respetuosa con el entorno. Así, para la plantación de algodón ecológico no se utilizan semillas transgénicas, el agua se gestiona de forma más eficaz, no se emiten tantos gases de efecto invernadero, no se utilizan pesticidas y los fertilizantes son orgánicos. De igual manera, el material no se trata con productos tóxicos ni se somete a procesos contaminantes de blanqueamiento en las fábricas, como sí se hace en la moda convencional.

Hollywood también es consciente

La preocupación por una moda más sostenible ha llegado incluso a las pasarelas, y algunos diseñadores han comenzado a incluir tejidos orgánicos en sus colecciones. Es el caso de Stella McCartney, que destaca por sus diseños realizados con materiales reciclables. También Suzy Amis Cameron ha apostado por las prendas ecológicas, que ya han llamado la atención de algunas estrellas de Hollywood.

En definitiva, a la vista de los consumidores, la industria de la moda no es la más transparente, pero en los últimos años, tanto diseñadores famosos como emprendedores que empiezan desde cero han apostado por la inclusión de tejidos orgánicos en la fabricación de sus prendas, destinados a un público que cada vez es más consciente de la contaminación de los ecosistemas. No cabe duda de que la incipiente moda sostenible crecerá exponencialmente en los próximos años, para minimizar el impacto ambiental de los procesos productivos de la fabricación convencional, a la vez que se aumenta la calidad de la prenda resultante.

14 millones de toneladas de plástico en los fondos marinos

14 millones de toneladas. Es la cantidad estimada de plásticos que se encuentran en las profundidades del océano, según un estudio reciente de la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth (CSIRO). La cifra es 25 veces mayor de la contaminación que se estimaba en aguas profundas en estudios anteriores. Esta investigación, la primera sobre microplásticos en el fondo marino, deja datos muy preocupantes a nivel mundial.

Justine Barrett ha sido la persona encargada de la dirección del estudio, y ha señalado que los resultados “amplían nuestra comprensión de la cantidad de contaminación plástica en nuestros océanos y el impacto de los artículos plásticos, tanto grandes como pequeños”. Estos desperdicios a menudo son confundidos por animales marinos como alimento, lo cual tiene graves consecuencias para ellos. De esta forma, el ecosistema marino es uno de los más afectados por la acción del ser humano en entornos terrestres. Es por ello que, hasta hace años, el problema no preocupaba a tanta población, pero ahora se hace tan evidente que urge tomar medidas. Por ejemplo, para muchos es conocida la isla de plástico del Océano Pacífico, una imagen impactante que invita a la reflexión.

Microplásticos: lo que no se ve pero nos daña

El consumismo y la masificación del uso del plástico para prácticamente conlleva un gran problema para los ecosistemas marinos, aunque a ojos de la humanidad, las consecuencias solo se ven a largo plazo. Según afirma Barrett, “la contaminación plástica que termina en el océano se deteriora y se descompone, terminando como microplásticos”. La investigación que ha dirigido concluye que incluso las aguas más profundas han sido afectadas por este tipo de contaminación, puesto que los citados microplásticos terminan en los fondos marinos.

Aunque en los últimos años la sociedad es más consciente de las problemáticas medioambientales, se estima que la cifra actual en toneladas aumente en los próximos años, de manera que animales y plantas seguirán viéndose perjudicados por la contaminación, de la que tampoco se libran los humanos.

El estudio del CSIRO se ha llevado a cabo a través de un submarino robótico sumergido hasta 3000 metros de profundidad, en lugares hasta 380 kilómetros de la costa de Australia del Sur. La cifra de fragmentos de microplásticos se encontró mayor en las zonas donde había una mayor cantidad de basura flotante.

La doctora Denise Hardesty, investigadora y coautora del estudio, señala la importancia de tomar medidas efectivas para hacer frente a este gran problema, sobre todo ahora que tenemos una mayor aproximación de su magnitud.

Zero waste: por qué dejar de consumir plástico de un solo uso es la mejor opción (y casi la única)

La solución más eficaz es la reducción del uso de materiales plásticos, sobre todo aquellos que son de un solo uso. Por eso, algunos países ya han comenzado a imponer restricciones en este sentido, aunque la cantidad de plástico que se genera sigue siendo muy grande y es necesario tomar medidas más contundentes.

Más allá de las decisiones de los gobiernos, como individuos tenemos la oportunidad de decidir qué queremos consumir y qué no. Es por eso que son muchas las personas alrededor del mundo que se están sumando a la revolución del zero waste o que han dejado de hacer uso de determinados objetos.

Halloween sin residuos: ideas zero waste para celebrar la fiesta

Se acerca la noche más terrorífica del año, que no es otra que la de Halloween. Niños, adultos y mayores a lo largo de todo el mundo preparan, con mucho mimo, la decoración y la indumentaria para esta fecha. Pero como toda gran celebración, la de Halloween conlleva la aparición de numerosos residuos, muchos de ellos plásticos, que han tenido una utilidad durante unas horas, pero tardan mucho tiempo en descomponerse y contaminan el planeta. Para solucionar este problema, hay algunos consejos que se pueden poner en práctica.

Halloween: disfraces con prendas ya usadas

Algunas personas optan por comprar un disfraz nuevo para Halloween cada año, un atuendo que después se queda guardado en el armario o en un cajón durante años, sin que nadie se vuelva a acordar de este. Para evitar eso, una buena opción es reutilizar un traje de algún año anterior, o incluso hacer un intercambio de disfraces con algún amigo o familiar.

También existe la posibilidad de crear uno mismo el traje, sin que esto se convierta en una pesadilla. Por ejemplo, el clásico disfraz de fantasma hecho con una sábana resulta sencillo y funcional para una noche como la de Halloween.

El uso de ropa vieja, rota o descolorida también se convierte en una idea útil en esta fecha, y si es negra, mucho mejor. Un buen maquillaje es el complemento ideal para que un disfraz con estas características no tenga nada que envidiar a cualquier otro comprado.

Halloween: consejos de decoración zero waste

Una buena noticia es que las protagonistas de Halloween, las calabazas, se pueden conseguir sin generar residuos, y si proceden de agricultura local, o incluso del huerto familiar, mucho mejor. La calabaza no solo servirá para decorar, sino también para hacer deliciosas recetas.

Para ornamentar, en lugar de comprar toda la decoración, es posible reutilizar la de otros años, o darles un toque monstruoso a objetos cotidianos de nuestro hogar. En este sentido, también pueden entrar en juego libros viejos o trastos que ya no utilizamos. En Halloween, no importa que la decoración esté llena de polvo y desordenada, de hecho, crea un buen efecto para esta noche. Las flores u hojas secas también ornamentan muy bien la noche de Halloween, al más puro estilo cinematográfico.

Un clásico de la fiesta norteamericana son las velas. Halloween es una ocasión perfecta para aprovechar las velas que todos tenemos en casa y no utilizamos. Crearán una atmósfera muy propia de esa noche.

Otro objeto tradicional en Halloween es el cubo repleto de caramelos, que habitualmente es de plástico. Pero no es necesario comprar este objeto, sino que se puede hacer por uno mismo, y sin plástico, con el único material de una bolsa de tela que se puede pintar con motivos de miedo para después llenarla de caramelos.

A falta de otros complementos que nos gustarían para ornamentar la casa en estas fechas, la mejor opción es tratar de conseguirlos en una tienda de segunda mano o en cualquier otro lugar, siempre que no contentan plástico.

Halloween: ideas para pasar la noche en familia

La fiesta de Halloween es un momento de unión y celebración, ya sea entre amigos o en familia, y si hay niños, esta es una de sus noches favoritas del año.

La preparación de dulces propios de esta época es una gran manera de divertirse en familia. Las calabazas no solamente sirven para decorar la noche de Halloween, fiesta para la cual no puede faltar un buen pastel de esta hortaliza. Las semillas sobrantes de la calabaza se pueden utilizar para tostar, también una delicia.

Las manzanas son otro ingrediente esencial para esta celebración, y existen múltiples recetas en las que es posible convertir a estas frutas en auténticos monstruos comestibles.

Los dulces de chocolate o las galletas también son un recurso para esta noche, y si los compramos, lo más normal es que vengan envueltos en plástico, por eso lo ideal es hacerlos uno mismo.

Otra receta, además muy sencilla, es la de sangre falsa, que suele estar envasada en plástico. Pero, en lugar de comprarla, con agua y colorante se puede conseguir una sangre muy real, aunque también se le puede añadir un poco de azúcar o cacao en polvo para darle un toque de dulzor y que, además, sea comestible.

Con la pandemia, es normal que aquellos que se lo pasan en grande en Halloween en alguna fiesta fuera de casa, busquen preparar la celebración dentro del hogar. Por ello, la noche puede terminar con el visionado de alguna película que tenga esta fecha como tema principal. Unas buenas palomitas son el acompañamiento perfecto para este plan.

Lo más importante es disfrutar de la organización y de la fiesta en sí, y no estresarse demasiado; es mejor ser paciente y hacer el tipo de celebración que uno desea en función de sus preferencias. Un Halloween sin desperdicios es una gran manera de transmitir a los demás una forma de vida más sostenible y ética.

Ikea se apunta al Green Friday

La multinacional Ikea se une a otras empresas y lanzará, entre el 23 y el 29 de noviembre, el Green Friday, que pretende la recompra de sus productos por parte de otros usuarios, y no tanto el consumo en masa como el Black Friday. Los clientes podrán devolver los muebles que ya no utilizan y posteriormente recibirán una tarjeta de reembolso de la compañía.

La empresa sueca pretende dar un paso adelante para convertir su economía en circular y ser más sostenible. No es la primera vez que Ikea muestra su compromiso con el medio ambiente, y prueba de ello es su propia página web, donde transmite a sus usuarios consejos para unos hábitos más conscientes.

Ikea pretende evitar que sus artículos se conviertan en basura, de manera que dan una oportunidad a sus clientes para actuar de una manera más responsable y colaborar, así, en la protección del planeta. Asimismo, la multinacional plantea la posibilidad de que las personas con menos recursos económicos puedan acceder a sus productos en igualdad de condiciones. Tanto es así que algunos muebles podrían venderse por el 50% de su precio original, algo que siempre dependerá del estado en que se encuentren.

El Green Friday es un movimiento que surgió de la mano de una campaña impulsada por la Comisión Europea, junto con las asociaciones ECODES, WWF Y Ecoserveis. Se trata de un planteamiento que sirve como alternativa a las compras masivas del Black Friday, y su objetivo es que los consumidores compren de una manera más responsable, de manera que, cuando necesiten un artículo, inviertan en marcas respetuosas con el medio ambiente y que apuestan por la sostenibilidad.

En el caso de Ikea, la compañía lleva un tiempo lanzando mensajes de concienciación y ya ha implantado algunos de sus planteamientos en favor del medio ambiente.